Fundada en los tiempos cuando los presidentes eran respetados y ningún sindicalista les llamaban “plato de babas”.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
EL REFUEGO
Debemos pedirles disculpas a
nuestros lectores por el error cometido
en el último título de nuestra columnilla, que salió impresa como el
“EL REFUGIO”, donde debía decir “REFUEGO”.
Esta traslación, nos permite comentar someramente aquel correccional
administrado por monjitas donde
enseñaban a nuestras jóvenes díscolas
el arte de la costura, el bordado y las labores del ganchillo, que fueron pasatiempo de nuestras abuelas y economía de los hogares.
Hoy no sabemos adónde van a parar
estas damitas descarriadas y si hay
alguna institución al servicio, ni modo
de saber como se llama, para hacer
de ellas mujeres de provecho, encarriladas
por caminos éticos, sensibilizadas para
entregar mucho amor a la humanidad,
esa humanidad que en alguna ocasión les volvió la espalda.
Del libro en preparación,
“Picardía Costarriqueña de Ricardo Dávila
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