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San José, Costa Rica, Lunes 30 de agosto de 2004, 07:42:36.

EDITORIAL

Una lucha por quebrantar el país

“Esta lucha está simbolizando el inicio del proceso de defunción de la institucionalidad pública que ya no satisface a la mayoría de la población” pero a la vez representa el “embrión de un nuevo orden” que nadie sabe como podrá ser.

Así de irresponsables y peligrosas han sido las declaraciones que el dirigente sindical Albino Vargas, máximo representante de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados, ANEP, diera a LA PRENSA LIBRE durante una breve entrevista poco después del paro convocado el pasado jueves por su organización y otros sindicatos, que en contraposición a las amenazantes aseveraciones del vocero sindical, contó con una escasísima participación popular.

Y aunque aclaró que el movimiento “no es subversión ni guerrilla” sí señaló que la situación “podría salir de las manos” y provocar un clima de violencia y de “no gobierno”.

Alarmantes aseveraciones que muestran una actitud de poca reflexión y de ligereza, frente al compromiso que todos los costarricenses debemos tener, con respecto a nuestra democracia y a las instituciones que la representan.

Siendo un funcionario público, el dirigente Vargas, lejos de arengar a las masas para que rompan el orden institucional, debería promover, de manera patriótica y en concordancia con nuestra tradición civilista, enraizada en el costarricense más humilde desde la fundación de la República, la defensa de nuestro sistema, de las libertades que conlleva y del ejercicio del derecho de todo ciudadano, en el marco de la ley, para pedir las condiciones de igualdad y fraternidad que un Estado democrático debe procurarle a sus ciudadanos.

Pero la fórmula instigadora que nubla voluntades y alimenta rencores, aunada a una receta importada de minar la conciencia popular y promover el desorden y el quebrantamiento constante de la ley, sólo puede generar caos y pérdidas. Y el perjuicio mayor lo sentirá nuestra Democracia, que hasta ahora nos ha distinguido como pueblo de bien donde se respetan las libertades individuales y los derechos humanos de todos los que compartimos esta tierra de bendición.

Semejantes aseveraciones en boca de dirigentes como Vargas, nos hacen percibir un trabajo constante y subterráneo para menoscabar nuestra estabilidad política y social que nos alarma. Sentimos que la lucha no es ya por reivindicar a los sectores más vulnerables, recuperar la vigencia del desgastado movimiento sindical o pelear por mejores condiciones de vida para aquellos que carecen; más bien es una lucha por quebrantar al país y someterlo quizás, a sistemas ajenos a nuestra idiosincrasia y valores nacionales.


Poca visión tienen aquellos que ponen en jaque a esta Costa Rica que ha sido y puede seguir siendo, tierra de paz y de libertad, crisol de culturas, punta de lanza en el desarrollo del istmo centroamericano.

Ultima actualización de esta página: 01/03/2008 14:04:55.
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