EDITORIAL
Las carencias de nuestro fútbol
Es lamentable para el pueblo costarricense, amante del fútbol, contemplar el espectáculo tan flojo que en los últimos tiempos ha protagonizado la Selección Nacional cada vez que debe enfrentarse a sus contendores, incluso reconocidos por ser más débiles, no sólo en cancha ajena sino también en su propio patio.
Y aunque nos duela, debemos admitir que la culpa no recae totalmente en los estrategas -que han sido muchos en los últimos años- sino también -y en gran medida- en aquellos jugadores que no ponen empeño suficiente ni esgrimen, en el campo, el coraje, desprendimiento y disciplina necesarios para ejecutar jugadas brillantes, pasar el balón e interactuar con el compañero y conseguir las anotaciones urgentes. Pero también, y esto debemos decirlo claro, en las actitudes de algunos dirigentes de la Federación, que con sus desplantes, intempestivas reacciones, manipulaciones y conductas, afectan seriamente la imagen de este deporte en el país.
Porque debemos recordarle a algunos comentaristas de fútbol -sobre todo de ciertos canales de televisión- que a los jugadores de la Tricolor se les hace un flaco favor elogiándolos continuamente y justificando sus carencias y al fútbol nacional también se le hace un daño, al presionar destituciones y alimentar intereses ajenos a la objetividad y la sana escogencia, encumbrando dirigentes y suavizando comentarios para no ofender “ a los todopoderosos”.
Más bien podríamos, de forma constructiva, estimular la crítica certera que puntualice los errores, y con base en la experiencia de aquellos comunicadores que han presenciado este deporte y sus movimientos con mayor detenimiento que la mayoría del público, exponer sugerencias que de alguna manera podrían permear la coraza de algunos futbolistas que creen que todo lo que hacen o dicen es lo cierto y poner en perspectiva a los federativos.
Claro está, a pesar de las frustraciones que la mayoría de los encuentros nos han provocado, tenemos que puntualizar el hecho de que algunos jugadores son la excepción; personas sencillas y laboriosas como Gilberto Martínez, mantienen de forma constante y permanente, su capacidad de entrega en la cancha, su soltura y dedicación, con máximo esfuerzo, para evitar que los marcadores sean aún más adversos que los que en tiempos recientes hemos tenido.
Y con respecto a los empates, que en estos días abundan y con los que se conforman muchos, debería darles a los seleccionados, aún más vergüenza, salir de un encuentro sin haber producido nada, apenas “rozando los pelos en el alambre” como si fuera cosa del otro mundo, insistir en el ataque, o realizar jugadas de conjunto, abrir las bandas y dejar de “apropiarse de la bola” como si pretendiesen, a costa del grupo, convertirse en salvadores únicos del partido.
Lo que hemos visto, nos llena de pesar. Creemos que la Federación Costarricense de Fútbol, en vez de destituir técnicos y alimentar malos ambientes, debería cuestionarse seriamente si vale la pena avanzar, a toda costa, con un representativo tan improductivo y si se justifica el gasto de millones de colones que este combinado realiza cuando en concentraciones de playa o montaña, en hoteles costosos y en estímulos, se despilfarran dineros urgentes para cubrir necesidades de otros sectores de la población -como los equipos infantiles- que requieren de inversión y de asistencia.
Somos duros, pero igualmente fuertes para el ánimo de la afición, han sido los golpes que nuestra débil selección nos ha dado.
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