• Congreso hondureño ratifica TLC con EE.UU.
Naciones del istmo dejan atrás a Costa Rica
• Guatemala aprobará acuerdo la próxima semana.
• Sector privado critica falta de liderazgo del presidente Pacheco.
Tatiana Gutiérrez Wa-chong
tgutierrez@prensalibre.co.cr
Ilustración: German Meza
El segundo país que dejó atrás a Costa Rica, en cuanto a la aprobación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (DR-Cafta, por sus siglas en inglés) fue Honduras quien ratificó este acuerdo, pese a la oposición de los diputados del izquierdista partido Unificación Democrática (UD).
Según Marco Vinicio Ruíz, representante nacional ante el Consejo Empresarial Centroamericano, este hecho viene a confirmar lo que hace muchos días el sector productivo había pronosticado, y es que la región no está perdiendo el tiempo, como sí se está haciendo Costa Rica.
“Honduras, al igual que El Salvador, se ha dado cuenta de las ventajas que tiene para los textileros y demás sectores la aprobación de este instrumento comercial y nosotros continuamos estancados.
“El presidente de la República, Abel Pacheco, tiene preso el TLC con EE.UU. No ha tenido claridad para decirle al país porqué aprobarlo es fundamental.
“El país corre el peligro de quedarse fuera y desde ya estamos valorando la necesidad de aprobar un referéndum, tal y como lo ha propuesto el Partido Movimiento Libertario”, destacó Ruíz.
Mayi Antillón, vicepresidenta de la Cámara de Industrias de Costa Rica, mencionó que “Costa Rica se está quedando atrás y que la ratificación en Honduras la llena de mucha envidia de la sana, porque el Gobierno no ha iniciado todavía una campaña clara para que la gente sepa qué va a pasar con el TLC con EE.UU.
“El peor de los escenarios es quedarnos fuera, ya que no es que las cosas o problemas sociales y económicos que existen se van a eliminar de la noche a la mañana con el TLC, sino que vamos a consolidar el ingreso de todos los productos de exportación en los cuales somos exitosos”, destacó.
Anabel González, ex jefa de negociaciones comerciales, manifestó que hay que felicitar a Honduras, por su decisión, aunque esto deje a Costa Rica cada vez más atrás.
“El TLC se aprobará la próxima semana Guatemala, lo cual, por efecto dominó, presionará la aprobación en Nicaragua.
“Me preocupa muchísimo que quedemos fuera, porque esto tendrá un impacto muy serio en empleo, inversión extranjera directa y en exportaciones.
“Me hubiera gustado que los señores diputados tuvieran su tiempo para analizar el acuerdo de una manera consciente y con una amplia discusión, pero al parecer esto no va a ser así”, indicó.
González expresó que, desde el punto de vista de Estados Unidos, sin duda alguna, ayuda la aprobación rápida en los países y presiona para que el presidente, George Bush, envíe el proyecto al Congreso y sea aprobado a finales de mayo.
Discusión rápida en Honduras
El dictamen entró ayer al Congreso y de una vez fue ratificado, por lo que, algunos diputados opositores dijeron que la votación no había sido justa.
Tal es el caso de la congresista Doris Gutiérrez, de la UD, quien cuestionó en las cadenas radiales noticiosas la legalidad de la ratificación, indicando que el tratado no fue discutido, ni se tomó listado de quienes votaron en favor y en contra del mismo.
Pero el diputado oficialista y directivo del Parlamento, Emil Hawitt, dijo que la aprobación se hizo por la vía de levantar la mano de los que estaban en favor del mismo, y criticó a Gutiérrez por llamar al salón de sesiones a los empleados públicos que se manifestaban por reclamos salariales y hacerlos pasar como opositores al tratado.
Pero también reaccionaron con indignación los miembros del Bloque Popular, quienes dijeron que fueron engañados por la dirigencia del Parlamento, ya que apuntaron que recibieron garantías de que el tratado sería discutido previamente antes de su ratificación.
Lidadel Almendarez, asistente del coordinador de asuntos comerciales del Consejo Hondureño Empresarial, desmintió vía telefónica que hubiesen existido roces entre los congresistas, aunque sí explicó que habían fuertes presiones por parte del Bloque Popular, grupo que era una coalición sindical de obreros, campesinos y miembros de las Organizaciones No Gubernamentales para que no se aprobara.
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