• En Liceo Mauro Fernández
Paralizaron labores por estudiante “violento”
• Los alumnos solicitan la expulsión del muchacho.
Lucrecia Zúñiga Ureña
lzuniga@prensalibre.co.cr
Fotos: Daniel Rodríguez
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Así lucía ayer el Liceo Mauro Fernández, en un acto de apoyo al director de la institución.
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Las instalaciones del Liceo Mauro Fernández se llenaron de pancartas con mensajes como “Apoyamos la justicia y la verdad”, “todos apoyamos al director” y “no a la agresión, sí al progreso”.
Ayer, los 1.400 estudiantes de esa institución se ausentaron de las aulas, luego de que los educadores realizaran un paro de labores en defensa de la paz y tranquilidad tras los hechos ocurridos la semana pasada, cuando un muchacho de 15 años, estudiante de séptimo año, se dio de golpes con el director de la institución, Carlos Artavia, provocándole serias heridas que lo llevarán incluso a la sala de operaciones.
El temor a nuevos comportamientos violentos y la incertidumbre de lo que pueda suceder a partir de lo ocurrido se adueñó de la comunidad estudiantil.
Maritza Molina, subdirectora del colegio, explicó que la interrupción de labores se hizo con el objetivo de manifestarle su apoyo incondicional al director y “para demostrarle a la ciudadanía que las declaraciones emitidas por los padres del menor involucrado son falsas”, en torno a que el funcionario lo agredió también.
“El muchacho no tiene ningún retardo mental, simplemente él es muy violento, agresivo e impulsivo”, manifestó.
Desde que se dio el altercado el lunes antepasado, ni el estudiante ni el director han regresado al centro educativo; el primero por cuestiones de lo acontecido y el educador porque se encuentra incapacitado.
“El único agresor es el estudiante”, señaló el profesor de Artes Industriales, Vinicio Camacho, quien argumentó que la preocupación a lo interno del centro educativo es enorme, ante el comportamiento de una persona que puede agredir a cualquier otro estudiante o educador, en un momento de ira.
“Yo lo que veo es que el sistema educativo está indefenso porque los padres de los muchachos han depositado toda la responsabilidad en la institución y nos dejan a nosotros todo, desde la enseñanza de los valores hasta la educación de las diferentes materias”, comentó el profesor.
A juicio de Camacho, el caso del estudiante de séptimo año que agredió a Artavia refleja la actitud de muchos padres y madres de familia que justifican el mal comportamiento de sus hijos a causa de la adecuación que tienen, aunque ésta sea mínima.
Según los funcionarios, 30% del total de los estudiantes del Liceo Mauro Fernández tienen alguna adecuación curricular. Sin embargo, solo un caso se ha manifestado en actos violentos.
Estudiantes piden expulsión
A diferencia de otros casos en los que hay personas que apoyan a las dos partes, en el Liceo Mauro Fernández toda la población estudiantil, alumnos y docentes están del lado del director agredido.
“Él no es compañero mío, pero yo sé que hasta intentó agredir al profesor de inglés.
Como estudiantes estamos en peligro, lo que queremos es que lo expulsen, porque además él es un gran malcriado”, declaró Natalia Díaz, alumna de noveno año.
Hace varios meses la Sala Constitucional le notificó al Ministerio de Educación Pública (MEP), que podría incluir dentro de su reglamento las sanciones por un máximo de 30 días para aquellos alumnos que incurrieran en una falta grave o gravísima.
Sin embargo, las expulsiones no están contempladas dentro del reglamento de la evaluación de los aprendizajes.
Rafael Téllez e Ignacio Conejo, estudiantes de la sección 7-4 y compañeros del alumno “agresor o violento” como se le ha denominado, fueron testigos del altercado que se vivió el lunes 29 de agosto en las afueras del aula.
“El director en ningún momento lo empujó, ni le dio ninguna cachetada. Adrián fue el que lo empujó contra la pared y contra el suelo. Él siempre se enoja cuando algún profesor le lleva la contraria y entonces empieza a insultarlos”, manifestaron los adolescentes.
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