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San José, Costa Rica, Martes 13 de setiembre de 2005, 17:25:34.

• Juan Carlos Soto, luthier

Constructor de sueños musicales

• Su labor pasa desapercibida y es poco conocida, pero su trabajo es buscado por personas de Europa, América y otras partes del mundo.

Melvin Molina Bustos
mmolina@prensalibre.co.cr
Fotos: Juan Carlos Rubí

Juan Carlos Soto junto a un clavichémbalo en proceso de restauración en su taller.
En un barrio igual a muchos, en el área metropolitana de Costa Rica, en una casa que por fuera no dista de ser semejante a las demás, se encuentra un lugar muy especial, el taller del luthier costarricense Juan Carlos Soto.

Si su primer pregunta es ¿qué es un luthier?, es importante que sepa que se trata de un profesional dedicado a la construcción de instrumentos musicales, que en muchos casos se especializan en instrumentos específicos.

Un luthier es una mezcla de músico y constructor y tiene sus orígenes en la época más primitiva, cuando cada músico construía su propio instrumento. Con el paso de los años las funciones se separaron hasta los tiempos actuales.

Pero a pesar de los años que transcurren y los avances, un luthier profesional tiene que trabajar en complicidad con buenos músicos, para que entre los dos puedan hacer bien su trabajo.

Desde niño

Juan Carlos Soto estuvo ligado desde su niñez a la música, la que considera trae en la sangre, y además en sus juegos de infancia siempre estuvo presente un gran interés en la carpintería. Si a eso se le suma la posibilidad de desarrollarse en esa área lo que al final se obtendrá será sin duda un luthier.

En 1984 gracias a una beca partió para Italia a estudiar en Cremona, Liuteria Clásica. En 1986 obtuvo el título de constructor de guitarras y años más tarde el de constructor de arcos. Además llegó a conocer cómo se construyen infinidad de instrumentos de uso popular.

“El primer instrumento que construí fue la guitarra de los “picapiedra”, un charango (un instrumento de cuerdas más pequeño que una guitarra, con un caparazón de armadillo como caja de resonancia). Recuerdo que mi papá me trajo uno desde Bolivia y yo tenía un compañero que tenía fincas y él me consiguió uno (armadillo) y ese fue el primer instrumento que fabriqué en mi niñez” comentó entre risas Soto.

Trabajo delicado

Dentro de las funciones de un luthier, además de la construcción está la restauración. Según Juan Carlos, entre los luthieres hay especialidades y cada uno dirá que su labor es la más difícil.

La construcción es una labor que requiere capacidad creativa, la restauración por su lado lo que necesita es minuciosidad, son completamente distintas.

En Europa el trabajo está súper especializado, “quien se dedica a construir arcos incluso puede ser aún más enfocado, por ejemplo un luthier que se dedique a construir violines se puede dedicar exclusivamente a construir clavijas para las cuerdas, y esos señores que hacen esa parte tan pequeña de un instrumento viajan en un Mercedes Benz porque allá es muy grande el mercado. Esa realidad no se encuentra en el país”, agregó Soto.

En su taller Juan Carlos realiza ambas actividades porque de lo contrario no podría sobrevivir.

Ante tal diferencia de realidades, el luthier nacional explicó que su regreso al país se debió a varias razones, la principal para él es de tipo filosófica.

Considera que si en Costa Rica le entregaron una enseñanza musical, profesores de la mejor calidad incluso europeos, instrumentos prestados para que aprendiera y por los que nunca se le cobró y hasta una beca para estudiar en la que considera la “meca del arte”, el regresar era la forma mínima de devolver algo de todo lo que le dieron.

Su labor está llena de retos en especial en un país tropical ya que los instrumentos sufren de varios inconvenientes por la humedad y el comején que ocasionan estragos como deformaciones. Esto lo lleva a recobrar las formas originales sin dañar su autenticidad, cuando le encargan un trabajo de restauración.

Esta labor es igual o más delicada que la fabricación de un instrumento nuevo. “Un restauro mal hecho es tomar un instrumento viejo y hacerlo nuevo, uno bien hecho es tomar un instrumento destartalado y lograr que vuelva a funcionar sin que pierda su apariencia antigua, ahí la diferencia entre una restauración y una reconstrucción”, añadió.

Por su taller pasan trabajos de restauración muy interesantes, de ellos recuerda dos particularmente, un violín francés de 1756. Otro violín antiguo, aparentemente de origen francés, lo rescató por pedido de un familiar de Ismael Cardona ex integrante de la Orquesta Sinfónica Nacional, el instrumento estaba a punto de perderse pero lo logró restaurar.

Lista amplia

En la lista de instrumentos que construye se encuentran las guitarras clásicas, violines, violoncellos. También instrumentos para la música antigua como los laúdes renacentistas, tiorbas, guitarras barrocas, venecianas y barrocas tardías, violines renacentistas, barrocos, violas da gamba, clavicémbalos de modelo italiano de un teclado, kit modelo francés de dos teclados y algunos más.

El tiempo promedio para la elaboración de un instrumento es de un mes, sin barnizar, pero si se es un luthier experimentado y dotado de todas las herramientas se puede hacer en menos tiempo.

En el caso de una restauración, si es mantenimiento se dura un día, pero si es más a fondo se puede a durar lo mismo que se emplea en construir el mismo instrumento y además con el mismo valor.

Soto explicó que todos los instrumentos tienen valores adjuntos particularmente los del período barroco, que tienen que ser en sí una verdadera obra de arte, no sólo son un objeto, son una creación.

Su trabajo también será parte de la película “Del amor y otros demonios”, en la que trabaja la cineasta costarricense Hilda Hidalgo, ya que el personaje central, una niña, toca una tiorba.

“Con ese instrumento aún tengo conversaciones pendientes con Hilda Hidalgo, debo acomodarme con el texto de la obra, las posibilidades de los músicos, además el instrumento no podría ser muy grande ya que en la historia del libro y la película es usado por una niña” explicó Soto.

Además, deberá tener la apariencia de un instrumento de otra época, ya que pertenece a un período antiguo.

Al preguntarle cual es su mayor satisfacción, sin pensarlo afirmó que es sentir que se logra llenar una necesidad, el placer de saber que un músico estaba necesitando un buen instrumento y que tuvo la posibilidad de construirle el complemento para que ese músico pueda expresar sus sentimientos a través la música.

Junto a la labor de construir y restaurar instrumentos, realiza avalúos y ha reconstrucción de muebles antiguos. Sus creaciones participan en grabaciones en diversos lugares como Italia, Alemania, España y Holanda.

Para contactar a este artista costarricense existe el correo electrónico jucasoto@hotmail.com.


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