EDITORIAL
Insinuación peligrosa
La reacción de la embajada de Israel en nuestro país, ante la decisión del Gobierno de cambiar la sede de la embajada de Costa Rica en aquel país, está pasada de tono.
El documento contiene una insinuación muy peligrosa, que a todas luces no tiene sustento, y no parece más que una respuesta producto de la perturbación que la medida adoptada por nuestro Gobierno pudo causar en quien redactó el pronunciamiento hecho llegar a los medios de comunicación hace dos días. A tono con un criterio que viene sosteniendo el presidente de la República desde hace varios años, el Poder Ejecutivo decidió el traslado de la sede diplomática acreditada ante Israel, desde la ciudad de Jerusalén hasta Tel Aviv.
Es una determinación que está plenamente enmarcada dentro de las potestades del Gobierno. Si eso no le gusta a los diplomáticos israelíes, ya es otro punto. Pero bajo ninguna circunstancia caben las acusaciones ni los señalamientos, y menos las insinuaciones en contra del Gobierno por tener ese criterio.
“En este momento tan particular, el acto puede ser interpretado como una rendición ante el terror que otorga un premio a sus autores”, reza en parte la declaración oficial de la Embajada.
Esa manifestación se siente ofensiva en el tanto Costa Rica nunca se ha rendido ante ningún terror: ni el que sienten los judíos por las acciones de los grupos radicales islámicos, ni el que sienten estos por las respuestas desmedidas y generalizadas de los primeros.
Sí, porque el terror que se vive en el Medio Oriente tiene a varios actores en escena. Y no siempre alguno de ellos es solo víctima. De hecho, en las últimas acciones militares israelíes sobre Líbano, murieron decenas de niños que, de seguro, no representaban ningún riesgo para nadie, salvo que se asuma que debieron ser eliminados para que en el futuro, una vez que crecieran, no se convirtieran en terroristas.
Por otro lado, Israel debe recordar que en la actualidad, ni siquiera su mayor aliado -Estados Unidos- tiene su embajada en Jerusalén. Es más: el único país que mantiene esa posición es El Salvador.
¿Será, acaso, que todos los demás estamos equivocados?
Ahora bien, Israel tiene todo el derecho del mundo de plantearse a Jerusalén como su capital. Pero no tiene derecho de obligar a nadie a reconocérselo así, cuando hay una disputa más que milenaria en la región.
Y, como si fuese poco, se les olvida a los diplomáticos israelíes acreditados en nuestro país que hace varios años, ya nuestra Embajada estuvo en Tel Aviv. De manera que no es un asunto que se esté planteando ahora. Y si no nos criticaron cuando el Gobierno de Luis Alberto Monge decidió el traslado que nos llevó a la situación de hoy, tampoco deberían hacerlo ahora.
Finalmente, Israel debería entender que un país en su situación, sólo puede salir adelante si comienza a tender puentes para la paz. Es lo que menos hace cuando cuestiona y acusa a un país que, como Costa Rica, tiene una larguísima tradición democrática y pacifista.
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