Fundada en los tiempos cuando los diputados no se dejaban frescamente decir que votaban y aprobaban el Presupuesto Nacional a “regañadientes”.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
QUE MIS PALABRAS NO LE HAGAN RUIDO
La sabiduría que tienen todos
los dichos, nos imaginamos, que al
ser tan antiguos, nos revelan la triste
realidad de lo que ha sido el hombre
desde que existe una sociedad
organizada.
Por ejemplo, en tiempos pasados
cierto ex presidente, a quien recordamos
con todo cariño, en el negociado del
Ferrocarril recibió una cantidad como
recompensa de la compañía
ferrocarrilera, confesándolo a los
cuatro vientos, porque en ese entonces,
eso no se veía mal, pues al parecer aquello lo estimaban como parte de los estímulos que recibía el mandatario.
Me parece a mí, que si hacer eso en
esos tiempos era factible, ¿por qué
hoy no? Claro, en el entendido de
que el Estado no costearía los
sufragios, ¡Negocio es negocio, no!
¿Non e vero?
|