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San José, Costa Rica, Sábado 23 de diciembre de 2006, 18:01:09.

• A sus escritores

La Editorial Costa Rica entregó obras 2006

• La actividad sirvió además para rendir un merecido homenaje al escritor Hernán Elizondo como autor consagrado.

Melvin Molina Bustos
mmolina@prensalibre.co.cr
Foto: Daniel Rodríguez

Elizondo llegó un poquito tarde pero todos esperaron gustosos para homenajear a un gran escritor de la pampa guanacasteca.
Con los aires navideños que los vientos alisios le imprimen a las noches josefinas en Los Yoses, el miércoles anterior en el Instituto México se realizó el Acto de Entrega de Obras 2006 de la Editorial Costa Rica, la entrega de premios 2005, la mención de los ganadores de los premios de este año y un más que merecido homenaje al autor consagrado Hernán Elizondo.

Pese al retraso de una hora en el protocolo esperando al invitado especial, que venía desde lejos, los asistentes a la ceremonia compartieron pacientemente, viejos amigos se saludaron de nuevo en una noche en que maestros de la pluma en la novela, el teatro, la poesía, el cuento y los ensayos compartieron y disfrutaron.

En total se entregaron 18 obras en primera edición y ocho publicaciones reeditadas que se publicaron a lo largo de los once meses anteriores y en diciembre mismo.

Durante la ceremonia el señor Claudio Monge, presidente del Consejo Directivo de la editorial, afirmó que la cantidad de obras nuevas publicadas, más de una por mes en términos estadísticos, demostraban el esfuerzo que diariamente realizan en beneficio de los autores, lectores y la cultura nacional.

De mucho trabajo

Igualmente resaltó el esfuerzo que mediante los certámenes anuales de la ECR, la Editorial Costa Rica, el Carmen Lyra y el Joven Creación, realizan en beneficio de los autores costarricenses, un estimulo a su labor muchas veces anónima.

Como recuento de la labor de 2006 Monge añadió que este año continuaron en su propósito de llevar sus publicaciones a muchos rincones del país, al igual que realizaron presentaciones de algunas publicaciones en espacios alejados del Gran Área Metropolitana.

En palabras de la gerente de la Editorial, María Isabel Brenes, se trató de una noche especial donde era importante darle gracias a Dios por el trabajo que permitió realizarse en 2006 llegando a la impresión de 2,2 millones de páginas. Labor que continuarán desde los primeros meses del año cuando en apoyo al Ministerio de Educación Pública pongan a disposición de los escolares 23 libros y 14 publicaciones recomendadas para secundaria.

Luego los miembros de la junta directiva de la editorial empezaron con la entrega de los libros a sus autores, los primeros fueron las obras de primera edición como “La tea fulgurante” de Jorge Arroyo, “El umbral de las horas” de Mía Gallegos, “Historia del béisbol” de Miguel Masís o “Crónicas de la Guerra Nacional” de Elías Zeledón.

Entre las reediciones entregadas estuvieron “Abecedario del Yaquí” de Rodolfo Dada, “Ceremonia de casta” de Samuel Rovinski o “Memorias de un pobre diablo” de Hernán Elizondo.

Los reconocimientos a los premios Nacionales de Cultura publicados con la editorial, al igual que los reconocimientos y menciones a los ganadores de los certámenes de la editorial estuvieron en el orden de las actividades.

Homenaje al roble

El momento de más emotividad para muchos de los asistentes fue el sencillo pero muy justo reconocimiento que se le hizo a Hernán Elizondo como autor costarricense consagrado.

Ese roble, como lo llamó Claudio Monge, llegó con algunas dificultades para caminar, pero con su espíritu siempre activo y su verbo aún más fluido y fino.

“En él vemos la trayectoria de todos los escritores patriotas que luchan para que la cultura no sea cosa de pocos. Honrar a don Hernán es honrar a todos los autores de este país a Alfonso Chase, Samuel Rovinski, Mía Gallegos, Joaquín Gutiérrez, Jorge Debravo, y a todos los maestros de la literatura costarricense”, añadió el Presidente del Consejo Directivo de la Editorial.

Con un “buenas noches, simplemente amigos”, el homenajeado empezó a conversar con los presentes. Afirmó que llegaba a ese lugar con humildad de campesino de una tierra guanacasteca para encontrarse con artistas de la pluma, la música y las narraciones.

En su discurso pronunciado de manera pausada pero con gran elocuencia citó a grandes autores de las letras de todos los tiempos y de cómo estos dioses creadores mediante sus narraciones logran mediante la literatura traspasar el tiempo.

“Así nace un cúmulo de hipérboles sensuales del Macondo de García Márquez con sus Aurelianos en una gran metáfora de nuestra América, personajes que traspasarán el tiempo, los siglos, con Víctor Hugo, Cervantes. Recordaremos a Doña Bárbara, Cocorí, Tio Conejo, Uvieta, La Loca de Gandoca o Única que continúa mirando al mar”, comentó el homenajeado.

Aseguró sentirse muy a gusto con el homenaje que recibía con humildad, pero también dijo sentirse triste por los amigos que hoy no logra ver como Isaac Felipe Azofeifa, Joaquín Gutiérrez, Jorge Debravo, Delfina Collado y otros que se le adelantaron en el camino de la eternidad.

“Cómo dijo el poeta, hoy brindo con una copa de vino por los vivos y una gota de llanto por los muertos”, finalizó Elizondo.

Al final el público le entregó en pie su homenaje, un sincero homenaje de aplausos a la labor de un gran escritor al que los reconocimientos se los están dando en vida, como lo merece.


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