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San José, Costa Rica, Sábado 23 de diciembre de 2006, 17:48:11.

Editorial

Advertencia de cuidado

El presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, ya próximo a terminar su mandato, ha lanzado una advertencia que amerita análisis. Ha dicho que Daniel Ortega, quien le sucederá tras ganar las elecciones en noviembre pasado, planea establecer una nueva dictadura en ese país.

No se refiere Bolaños a algo parecido a lo que el Frente Sandinista de Liberación Nacional sometió a Nicaragua después de la revolución de 1979. Más bien se trata de algo peor: un contubernio entre Ortega y el también ex presidente Arnoldo Alemán, actualmente reo convicto.

Parece un tema de nunca acabar en Nicaragua. Los señores Ortega y Alemán dan la impresión de creerse los dueños de ese país. Dentro de ese contexto, promueven situaciones políticas y legales a todas luces inconvenientes.

Ahora, tal parece que la pretensión es devolver al Poder Ejecutivo algunas facultades que se le quitaron por parte de la Asamblea Nacional durante la presidencia de Bolaños, a quien ninguna de las otras dos figuras políticas citadas dejó espacio para conducir realmente los destinos de Nicaragua.

Para ir más allá, estarían apuntando en los ajustes algunas otras reformas para que, desde la Presidencia, Ortega pueda tomar decisiones que hoy y desde antes, corresponden a los legisladores.

No estamos claros sobre si el presidente Bolaños tiene bases para sostener las afirmaciones que ha hecho. Pero es seguro que los antecedentes, tanto de Alemán como de Ortega, dan pie para pensar que pueden estar buscando algo.Si así fuere, ni se dude que se trataría de un mayor control del país, puesto que hasta ahora solo han demostrado interés en eso.

Nicaragua merece una mejor suerte. No obstante, parece que sus propios ciudadanos bajaron los brazos y se han dado por vencidos. Tienen voz para protestar por muchas cosas que no tienen trascendencia, pero no han encontrado la voluntad para cambiar su realidad política. Pareciera que ni por la fuerza de los votos, pues después de tantos años, le vuelven a confiar la Presidencia a Ortega, quien se ha dedicado a vivir de la política y de las desgracias de los nicaragüenses.

Junto a Alemán, son coresponsables de que Nicaragua tenga índices de desarrollo tan bajos que lo ubican al lado de Haití y de Honduras en todos los estudios sobre el tema.

Por supuesto, la situación en Nicaragua también tiene su trascendencia para Costa Rica. Porque en el tanto allá no haya condiciones para vivir, los nicaragüenses tratarán de cumplir sus sueños en nuestro país. Aunque no es saludable rechazar a los extranjeros, tampoco estamos en capacidad de recibir a todos cuantos vengan.

Eso sin obviar el hecho real de que, sobre todo Alemán, gusta de inventarse disputas con Costa Rica en torno al río San Juan, cuando quiere distraer la atención de sus conciudadanos en torno a los abusos que él mismo comete en contra de su pueblo.

Solo el paso de los días permitirá visualizar de manera clara cuál será el rumbo que tomen los acontecimientos en Nicaragua. Nada sería mejor a que Bolaños no tenga la razón en lo que adelanta.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
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