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San José, Costa Rica, Miércoles 27 de diciembre de 2006, 17:22:24.

Editorial

Elección de un magistrado

Los diputados a la Asamblea Legislativa llegaron a ocupar sus curules con el enorme reto de limpiar el desastre que dejaron sus antecesores. Y se presentaron con grandes promesas, que parecían denotar una firme convicción respecto de la situación.

Pero todo parece haber sido flor de un día. Tienen tanta conciencia del compromiso que encaran con el país, que ni siquiera han podido resolver la elección de un magistrado de la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia.

Los legisladores tienen más de dos meses de estar discutiendo el tema, mientras la Sala sigue operando gracias a la participación de alguno de los suplentes.

Algunos dirán que esa es precisamente la razón de que hayan suplentes en las Salas de la Corte. Pero una interpretación más clara del asunto
permite establecer, sin temor a equívocos, que la suplencia no surge para encarar la ausencia de nombramiento de un funcionario de esa índole.

Más bien, de lo que se trata es de sustituir a los magistrados durante sus vacaciones, en períodos de enfermedad o viajes. Pero un suplente no puede serlo de quien no ha sido designado.

Y si bien la Corte sigue operando sin
contratiempos, lo que ocurre no es lo correcto. Los diputados no pueden evadir la responsabilidad que tienen de elegir a los miembros de la Corte Plena. Esa es una pésima señal para el país.

Ahora bien: es claro que no se trata de festinar la elección. En eso, estamos de acuerdo. Pero no implica que se pueda dejar para cuando quieran los legisladores. Es irresponsable dejar la situación inconclusa e irse de vacaciones, como lo han hecho en estos días los diputados.

Lo criticamos insistentemente en el período anterior. Pero no ha habido respuesta. Parece, más bien, que se está construyendo la costumbre de la indiferencia en esta materia, pese a los plazos citados por la Constitución Política de la República.

El problema, sin embargo, -y estamos conscientes de ello- es que, como en muchos otros casos, en este de los incumplimientos ante lo que dicta la Constitución, no hay sanciones establecidas.

Así se denota una vez más que algunos solo entienden por la fuerza. Los diputados, sin duda, clasifican en esa lista. Porque como no están expuestos a ninguna sanción, no cumplen los plazos y... parte sin novedad.

Lo peor de todo esto es que es precisamente a los diputados a quienes correspondería corregir las deficiencias de la Constitución en esta materia, de manera que no queden portillos que inviten a pasar de largo frente a las obligaciones. Obviamente, eso no se va a dar, pues no parece haber conciencia en torno a la importancia de cumplir con los mandatos.

Los diputados se escudarán en que ellos han cumplido con someter a votación diferentes nombres para el cargo, pero ninguno ha salido electo. Eso es cierto; pero solo a medias. Porque ya hace rato se dieron cuenta de que están atrapados en una tela de araña, de la que solo ellos pueden salir... Tal vez cambiando los nombres.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
DIARIO EXTRALA PRENSA LIBRECANAL 42RADIO AMERICA