Fundada en los tiempos cuando no se planteaba pagar las incapacidades por Internet directamente a las cuentas bancarias de los usuarios.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Estar enganchado
Este vocablo era antiguamente el
sinónimo de los que hoy conocemos como
“estar enamorado”, “estar de la nariz”,
“estar hasta la cara me duele”.
Y aquí nos aparece la malicia de nuestro
campesino en todo su esplendor.
Para él, la mujer, y ojalá flaca, la ve tan protuberante, que la asemeja en su mente erótica, como un “gancho” con el que
el varón tarde o temprano se “engancha”. Tan es así que en tiempos no muy lejanos, nadie se enamoraba, pero cada quien
tenía su “gancho” para engancharse.
¡Estamos!
Me da mucha pena
La locución PENA es tan mal usada por
el costarricense que me ha provocado
decir algunas cosas importantes para
fachendamente tirármelas de filólogo.
No puede decirse que a uno le dé pena
alguna situación (por indecorosa), cuando
en realidad PENA, como dice Barcia
literalmente: “Pena viene del latín poena,
“peine” en griego, de donde se origina
nuestro antiguo expresivo verbo “punir”.
Siguiendo el estilo de Barcia diré que:
pena el delincuente su condena, pena el
pecador sus culpas y los señores por
corrupción, penan la carga que llevan en
sus conciencias. ¿Non e vero?
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