• El presidente “accidental”
Muere Gerald Ford, ex presidente de EE.UU.
Teresa Bouza
Washington (EFE).- Estados Unidos llora la muerte de Gerald Ford, el presidente que enterró la sombra del “Watergate” y a quien el actual inquilino de la Casa Blanca, George W. Bush, se refirió como “un gran hombre”.
“El presidente Ford fue un gran hombre que entregó los mejores años de su vida a servir a nuestro país”, dijo Bush en un breve comunicado en el que destacó que el fallecido mandatario “fue un verdadero caballero que reflejó lo mejor del carácter estadounidense”.
“Gerald Ford llegó cuando más lo necesitábamos”, añadió Bush.
Ford ascendió a la presidencia en agosto de 1974 cuando, acosado por el caso de espionaje político conocido como “Watergate”, el presidente Richard Nixon se vio obligado a dimitir.
Además de Bush, también tuvo palabras elogiosas para Ford el vicepresidente, Dick Cheney, quien recordó a su “mentor y amigo” y alabó a su antiguo jefe por sacar al país de una de las “mayores crisis constitucionales desde la Guerra Civil”.
Cheney, quien sirvió como jefe de gabinete durante la presidencia de Ford, hacía alusión así al “Watergate”, relacionado con las escuchas ilegales de conversaciones de miembros del Partido Demócrata que destapó en 1974 el diario The Washington Post.
Fue ese histórico caso el que provocó el breve y accidental desembarco de Ford en la presidencia de Estados Unidos.
“En aquella era problemática, la nación necesitaba fortaleza, sabiduría y buen juicio”, dijo Cheney en un comunicado en el que aseguró que Ford encarnaba esas cualidades.
“Cuando abandonó su cargo, había restaurado la confianza pública en la presidencia y la nación volvía a mirar al futuro con confianza y fe”, destacó.
Perdonó a Nixon
La presidencia de Ford estuvo marcada por su decisión de condonar a Nixon, un gesto muy polémico en su momento y ampliamente considerado ahora como “correcto”, según recuerda el matutino The New York Times.
Entre las escasas voces discrepantes está el editorial que publica el periódico Los Angeles Times, en el que se señala que “el perdón fue un error, inconsistente con el principio fundamental de que todo el mundo, incluido el presidente, es igual ante la ley”.
En general, tanto historiadores como personalidades políticas coinciden en que el carácter directo y abierto de Ford y su integridad harán que se le recuerde como una persona “ejemplar”.
Distintos rotativos recuperan de sus archivos las primeras palabras de Ford tras asumir el poder.
“La honestidad es, al final, la mejor de las políticas”, dijo durante su discurso inaugural, en el que adelantó que la transparencia sería el signo distintivo de su mandato y en el que aseguró también que “la larga pesadilla nacional” estaba superada, en un signo conciliatorio que marcaría su paso por la Casa Blanca.
“Fue uno de los funcionarios y seres humanos más admirables que haya conocido nunca” dijo hoy Jimmy Carter, el candidato del Partido Demócrata que derrotó a Ford en las elecciones de 1976.
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