Fundada en los tiempos cuando los presidentes hacían “de tripas chorizo”, para pagar las deudas con el exterior y no se ilusionaban pensando que los países acreedores nos las condonen.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
SER COMO LA MUJER DEL PIOJO
Este dicho ha caído en desuso y tiene
un origen medieval, de la literatura árabe.
Cuéntase como una pareja cuarentona
de desavenidos, nunca estaban en paz,
si él decía es de día, ella decía es de
noche.
A él por mote le decían piojo y a ella
matapiojos, tal la inquina que se llevaban. Un día de tantos, en que dieron adhesión
a candidatos diferentes, las discusión se centró en que: -Mi candidato es
honesto- decía ella...-No hay político
honrado- decía él... -Que el tuyo es un chapulín cuello dorado- insistía ella. Y él le contestaba: -El tuyo para peores es
apellidado López y Robles, ¿cómo la ves?
sólo le faltó el Chanto, para garantizarle cien años de cárcel-
La matapiojos debidamente alterada
por tanto improperio, se atrevió para
enfurecerlo llamarlo “piojo cristiano”. Piojo sin pensarlo, pero sabiendo que su mujer no sabía nadar, la echó al río.
Como sería de necia, la condenada, que en medio de su asfixia, lograba sacar sus dos manos y unicndo los dos pulgares, unía las dos uñas como matando piojos.
Del libro en preparación:
“Picardía Costarriqueña”
de Ricardo Dávila
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