Ecuados: un paraíso terrenal en la mitad del mundo
• La ciudad no está preparada para atraer a un gran número de turistas, por eso las aerolíneas tienen problemas con los vuelos y requieren construir una nueva terminal aérea, sin embargo, esto es un sueño metido en una burbuja política.
Tatiana Gutiérrez Wa-chong
Tgutierrez@prensalibre.co.cr
Fotos: Wa-chong
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Desde el teleférico ubicado en las faldas del volcán Pichincha, a unos 4.100
metros sobre el nivel del mar, se pueden observar altas montañas y la ciudad de Quito.
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La mitad del mundo es un paraíso terrenal que aglutina todas las bellezas andinas e indígenas. A pesar que las carreteras y la falta de otro aeropuerto siguen siendo las principales preocupaciones que tienen los guías turísticos de Quito, Ecuador, al producirse un aumento en la llegada de visitantes internacionales.
Localizada en la cordillera de los Andes a 2.800 metros sobre el nivel del mar y con más de un millón de habitantes, en 12 mil kilómetros cuadrados, Quito es una ciudad que se cobija entre lo contemporáneo y lo colonial.
En la parte norte se encuentra el centro turístico del Teleférico, desde el cual se puede observar toda la ciudad y una serie de volcanes como el Pichincha, Cotopaxi, Antizana y Cayambe. El destino turístico se encuentra a unos 4.100 metros sobre el nivel del mar, por lo que es bellísimo ver las altas montañas.
Más bella de Latinoamérica
Quito fue declarado por Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1978, debido a las grandes riquezas coloniales que existen en el Centro Histórico, el más grande y mejor conservado de Latinoamérica.
Cuenta con un museo de 320 hectáreas, 40 iglesias y capillas, 16 conventos y monasterios con sus claustros, 17 plazoletas y mercados indígenas que existen en los alrededores de la Iglesia de San Francisco, en la calle Sucre.
En 1976, el artista español, Agustín de la Herrán Matorral, realizó en aluminio el monumento a la Virgen María con alas, tal y como se escribió en el Apocalipsis, y la pusieron en el centro de la colina de Panecillo, a unos tres mil metros del altitud sobre el nivel del mar, para que pueda ser vista por todos los habitantes de Quito.
Está compuesta por siete mil piezas de aluminio y es una réplica de la escultura de treinta centímetros realizada en el siglo XVIII por el escultor quiteño Bernardo de Legarda.
En la parte inferior del monumento a la Virgen se puede apreciar el portal de la Olla que abre la plazoleta de acceso al mirador y que forma parte del sendero que utilizan los visitantes para apreciar la ciudad y su entorno.
También, allí se encuentra la Plaza de la Independencia, donde están ubicadas las siete cruces, la Catedral, el Palacio Presidencial, el Palacio Arzobispal, el Palacio Municipal y una serie de obras artísticas que simbolizan el triunfo de la República sobre el coloniaje español.
En la mitad del mundo
A tan solo 30 kilómetros de Quito, capital de Ecuador, se encuentra el monumento en la mitad del planeta en donde diseñaron una pintoresca “ciudad” de reminiscencias coloniales.
Allí se encuentra el cartel que anuncia la latitud 0°. Una línea roja que separa dos hemisferios: el norte y el sur, según los estudios de los miembros de la Academia de Ciencias de Francia que en 1736 cuando realizaron la expedición geodésica al Ecuador. El monumento se vuelve una atalaya, porque un ascensor conduce a la delgada terraza que está justo debajo del mundo cansado de girar, por lo que se puede observar las líneas y formas de sus continentes y sus mares.
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