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San José, Costa Rica, Sábado 22 de julio de 2006, 06:33:10.

EDITORIAL

Taxistas ¿ó qué?

La semana que termina ha estado llena de caos en las calles. Y ese caos, se lo debemos a los taxistas. Ojo que estamos acostumbrados a que esos mismos taxistas generen desórdenes en las calles, pero en los últimos días, la cosa simplemente fue peor.

Y es que los taxistas se han creído aquello de que son la “fuerza roja”, y por ello pretenden imponer sus criterios por la fuerza, cuando ellos mismos son los responsables de que proliferen los servicios alternativos de transporte de personas que ahora critican.

Han sido los taxistas los que se han puesto a seleccionar recorridos; a rechazar clientes; a negarse a utilizar el taxímetro; a cobra más de lo debido; a utiliza rutas más largas, para quitarle más dinero a los pasajeros, como si con eso ellos ganaran algo.

Este gremio, en el que hay algunas personas humildes con un amplio espíritu de servicio, y que entienden el contexto en el que deben trabajar, está lleno de gente mal educada y malcriada, que se cree dueña de las calles; que le echa el taxi encima a cualquier persona o vehículo que se atreva a tomar las calles; que ignoran los semáforos en luz roja.

Cierto que hemos visto taxistas sumarse con gran facilidad a tareas sociales, cuando las circunstancias así lo han exigido. El desprendimiento, entonces, es absoluto.

Pero es mucho más frecuente observarlos en actitudes como las que aquí hemos descrito. Son de todos los días, a toda hora. Y cuando llegan a los extremos de esta semana, en realidad están haciendo su mejor esfuerzo por ganarse la mala voluntad de la gente.

Ellos dejaron el espacio para que los piratas y los porteadores entraran al mercado. Si no abusaran de sus usuarios, nadie hubiese buscado otras alternativas. Y aunque aparecieran, no las utilizarían.

Eso no lo han analizado los dirigentes de los taxistas, que por cierto, tampoco han analizado que en los vehículos con placa de taxi no son ellos quienes están al volante, sino los empleados, que en la mayoría de los casos son explotados. Y eso pasa mientras una buena parte de los piratas se han comprado su carrito a punta de esfuerzo, o han desarrollado esquemas cooperativos para salir adelante y mantener a sus familias.

Con lo dicho no se pretende en modo alguno desconocer el derecho de los taxistas a protestar. Pero ese derecho no es absoluto en el tanto no se debe afectar a terceras personas con la protesta. Y este principio lo ignoraron los taxistas. Ahora bien: para variar, las autoridades del tránsito se hicieron de la vista gorda. Porque en lugar de multar a los conductores que generaban las presas, como está estipulado en la ley, se limitaron a realizar algunos operativos de vigilancia, con lo cual sus vehículos terminaron simplemente contribuyendo a las presas.

Son las paradojas de la vida en tiquicia. De seguro, los taxistas quedaron avisados de que, en adelante, pueden tomar las calles cuantas veces quieran, mientras los simples mortales ciudadanos no tendrán más remedio que soportar la desgracia que les toca vivir.

La “fuerza roja” se habrá impuesto de nuevo. Y para más, desperdiciando combustibles, con lo cual, en todo caso, están golpeando las reservas de divisas del país.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
DIARIO EXTRALA PRENSA LIBRECANAL 42RADIO AMERICA