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San José, Costa Rica, Sábado 3 de junio de 2006, 06:31:33.

EDITORIAL

La discusión del TLC

La próxima semana se reiniciará, en la Comisión de Asuntos Internacionales de la Asamblea Legislativa, la discusión del Tratado de Libre Comercio entre Costa Rica y Estados Unidos.

Los diputados retomarán una amplia agenda de comparecencias que ya había sido elaborada por los miembros de ese órgano, que terminaron funciones el 30 de abril pasado, y eventualmente, le harán algunos ajustes que ya comienzan a tomar forma a partir de las mociones propias que los nuevos integrantes están planteando.

Esperamos que los diputados consulten a todos los sectores sociales, políticos y económicos, antes de dictaminar el tratado. Pero igualmente, esperamos que todos los convocados acudan de manera puntual a su cita y señalen todos los puntos que consideren pertinentes, de manera precisa.

El foro de discusión del TLC debe ser este, en la Asamblea Legislativa. No ha de ser en las calles, como lo han pretendido algunos grupos sindicales.

Entendemos que se trata de una serie de documentos bastante amplios, de manera que su estudio requerirá tiempo. Y una de las cuestiones que más preocupan es la forma en que los nuevos diputados se pondrán al corriente de lo que avanzaron sus antecesores, a fin de evitar duplicidades, sobre todo en cuanto a los testimonios.

Pero no por ello la discusión debe ser eterna. Se trata, más bien, de plantear las posiciones, y someterse a la voluntad de la mayoría como principio democrático. En ese sentido, ni se deben postergar las definiciones por miedo a tomarlas, ni se deben esconder los argumentos por estrategia u oportunidad política.

Es obvio que el país será el gran beneficiado si la discusión es amplia y transparente. Y ojo que esto también aplica a los proyectos contemplados en la denominada agenda complementaria, que no se resumen, por cierto, solo a las leyes para la apertura en seguros y telecomunicaciones. Hay mucho que hacer, por ejemplo, en materia de inversiones, donde hemos visto en los años recientes grandes vacíos que el acuerdo con Estados Unidos exige cubrir.

De cara a la discusión del TLC, nos preocupa que algunos grupos políticos estén en la posición de acelerar el proceso al grado de resolver sin conocer los alcances de los proyectos de ley a que hacemos mención y que deberían ser analizados de manera paralela, como se ha dicho hasta la saciedad. Lo malo es que a estas alturas, no hay un panorama claro sobre ninguno de ellos.

Por otro lado, también llama la atención una moción presentada por los diputados del Partido Unidad Social Cristiana, para llevar a la Comisión a los ministros de Comercio Exterior y de la Producción, entre otros, a fin de que planteen sus posiciones con respecto al tratado. Y nos preocupa porque, en primer lugar, es obvio que están en favor. De manera que poco aportarán de nuevo. Pero, más aún, nos preocupa porque fue en una administración socialcristiana que se negoció el TLC con Estados Unidos. Y el nuevo Gobierno ha sido claro, desde antes del inicio, en que impulsará el asunto como una de sus prioridades. Por ello, parece extraño el rumbo que comienzan a tomar doña Lorena Vázquez y sus compañeros. Valdría la pena que fueran más amplios en la explicación de su idea, para ver si le encontramos el sentido al asunto.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
DIARIO EXTRALA PRENSA LIBRECANAL 42RADIO AMERICA