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San José, Costa Rica, Jueves 8 de junio de 2006, 21:55:43.

EDITORIAL

Proyecciones de inflación

La tasa de inflación llegó a 4,31% al cierre de los primeros cinco meses del año. Pareciera que se está conteniendo, por lo menos si se compara con los tres años previos. Lo malo es que, si la teoría sigue siendo válida, al final del año el registro será muy alto. Recordemos que hay una larga lista de aumentos en tarifas de servicios y, particularmente, en el precio de los combustibles, que está pendiente de trámite ante la Autoridad Reguladora de Servicios Públicos.

De hecho, ya los analistas hablan de entre un 12 y un 13% de inflación a diciembre, lo que nos mantiene muy por encima de ese piso del 10% que pareciera nos hemos impuesto a fuerza de no entrarle a las decisiones políticas necesarias para encarar con firmeza el problema y encaminarnos hacia soluciones reales.

Es un mal crónico del país, que no ha podido encontrar mecanismos que permitan la disminución de la inflación a niveles razonables.

La inflación está vinculada directamente con la pérdida de valor adquisitivo de la moneda. De manera que entre más alta sea aquella, mayor es el golpe que le genera esta. Bajo un esquema como ese, más bien es un milagro que se haya podido mantener una cierta estabilidad a nivel macroeconómico en el país.

Nos hemos acostumbrado a las mini devaluaciones. Hoy son parte de la realidad costarricense, y aunque el Banco Central ahora “juega” con una especie de banda, lo cierto del caso es que seguimos teniendo devaluaciones formales todos los días.

Nos hemos acostumbrado a los aumentos de salario. Ya se han vuelto sistemáticos, con una periodicidad de seis meses.

Nos hemos acostumbrado a las grandes cifras cuando compramos cualquier cosa.

En fin: nos hemos ido adaptando a una realidad que nos obliga a movernos en el terreno de la incertidumbre, aunque al fin y al cabo lo hacemos con la certeza de saber que las cosas seguirán siendo así.

Ante ello, necesitamos un cambio de mentalidad. Debemos dejar de tenerle miedo a las definiciones que la situación exige. Ya lo planteabamos el lunes pasado en relación con el tema fiscal. Pero es claro que la lucha contra la inflación no se queda allí. Hay otras medidas que el Gobierno podría analizar. Muchos le temen a la dolarización, porque, según ellos, deja fuera del control del Banco Central la política monetaria. Pero, desde nuestra perspectiva, no tiene ningún sentido mantener el control de una política monetaria descontrolada. Es algo así como estar al frente del volante de un vehículo sin frenos, circulando por una pendiente.

Otra posibilidad es el recambio de la moneda, para introducir un nuevo Colón, más fuerte, que elimine dígitos a las cifras de las deudas y de los precios, aunque en el fondo no reduzca las primeras en ninguno de los dos.

Hay que discutir el tema con determinación y con seriedad. Cuando se requieren más de 500 colones para adquirir un dólar, algo anda mal y alguien se está engañando. No quisiéramos creer que la inacción se debe a un simple interés de hacerle el favor a los exportadores, olvidando que los importadores y los consumidores también son actores importantes en este ajedrez. El que aquellos quieran mantener el atractivo de sus productos en el mercado internacional, también se logra con una moneda más fuerte, como pasa en Estados Unidos, Canadá o Europa.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
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