Fundada en los tiempos cuando por un juego de nuestra Selección a nivel mundial, no se daba asueto y se cerraban los comercios.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
Arrugar la cara
Este teermino quien lo creó, debe
habérselo porvocado el mirar a un niño
comiendo algo ácido, lo que le obligaba
a cerrar lo ojos, torcer la boca, sacar y
meter la lengua, acompañados todos estos visajes con un estremeciento.
Ahora bien, socialmente, ciertos
gestos de desagrado, los puede producir
inconscientemente una persona, al entrar en contacto su vista con algo o algunos, que le producen asco o rechazo.
Y es así, como actuamos, hasta
instintivamente ante la persona que nos
produce desagarado, un trabajo riesgoso
o una comisión desagaradable, donde
van a haber olores fétidos o cuerpos en
descomposición.
Es así que arrugar la cara, es un gesto
propio del ser humano y un decir que
burlón, cuando se habla del haragán que “arruga la cara “ ante cualquier trabajo que se le ofrezca,
Es de notar, como ante la avalancha de
delicuencia de cuello doradn y blanco,
estos pocapenas, les ponen las esposas,
y les enfocan las cámaras de televisión,
y “ni arrugan la cara”.
¡Estamos de acuerdo!
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