• En dos años
90% del hurto de energía a CNFL se da en casas
• Los inmigrantes sudamericanos se han convertido en el dolor de cabeza de la Compañía, debido a que han desarrollado métodos muy avanzados y sutiles para sustraer energía de manera ilegal.
Krissia Morris Gray
kmorris@prensalibre.co.cr
Foto: Juan Carlos Rubí.
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Henry Solís, director comercial de la CNFL, indicó que los inmigrantes sudamericanos han desarrollado una serie de técnicas sutiles para hurtar energía que casi pasan desapercibidas.
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De junio del 2004 a marzo del 2006, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) ha detectado 346 casos de hurto de energía, que en términos económicos se traduce en ¢38 millones. El 90% de las sustracciones se da en residencias, pero los comercios no se escapan de ésta situación.
Así lo manifestó el director comercial de la CNFL, Henry Solís Bolaños, quien manifestó que el porcentaje de hurto ronda el 1,1% y el 1,2% de la energía que comercializa la Compañía.
Solís manifestó que el problema radica en un problema de índole técnico, para discriminar entre las pérdidas naturales de la red y las que son propias del hurto.
El funcionario determinó que una vez que se detecta el caso se procede a corregir el hurto de manera inmediata, porque la persona que sustrae la energía debe pagar con creces lo sustraído, eso mediante la aplicación de una fórmula con la cual se determina el histórico de consumo.
“Cuando una persona toma algo que en este caso es la energía y no honra el pago, esa persona no hurta a la Compañía, sino que le está pasando la factura a los demás consumidores, por una razón muy sencilla, pues las empresas le pasan a los consumidores los costos de operación, mantenimiento y distribución de la energía”, señaló Solís.
Solís instó a la población conocedora de este tipo de hurto a que presente la denuncia correspondiente, pues la factura final se les estará pasando a la colectividad.
Sostuvo que la CNFL cuenta con el equipo técnico para ver cuándo a un consumidor se registra una variación en el consumo, lo cual ayuda a que se efectúen las investigaciones respectivas.
En el caso de los mayores consumidores, Solís dijo que los sistemas de medición son mucho más sofisticados, por lo detectan cualquier alteración o variación del medidor.
Inmigrantes sudamericanos, dolor de cabeza
Solís reconoció que han detectado que muchos de los casos de hurto son realizados por inmigrantes sudamericanos que se han profesionalizado en ofrecer los servicios.
Aseveró que en la actualidad existen sutilezas en métodos para la sustracción de energía, las cuales, según comentó, por el tipo de técnica se concluye que son ingenieros o una persona profesional en el tema.
“Son gente con cierto nivel de educación y conocimiento, por lo que conocen el teje y maneje de las redes. Básicamente consiste en que le hacen un puente al medidor, eso hace que en apariencia se registre una baja del 30%”, dijo Solís.
Detalló que el 70% de los hurtos de energía se dan en medidores residenciales, en el sistema de medición o medidores, mientras que el 30% es acometida (del cable que va del segundario a las casas).
Adujo que el problema de sustracción de energía se está dando en todos los sectores y a todos los niveles y que hay talleres, fábricas, bares, restaurantes y panaderías que son muy propensos a la sustracción de energía, y ya están en lista negra, por lo que se les aplica un sistema de medición muy sensible, y si rompen la caja en la que se encuentra el medidor, corren con el riesgo de que se les suspenda el servicio.
“Se ha estigmatizado a los precarios, pero para nosotros, la recaudación en esos lugares ronda el 98,3% de recuperación de una facturación de 100%”, dijo Solís.
Impulsarán tipificar el hurto como delito
Al consultarle sobre las acciones que adopta la CNFL para disminuir la incidencia negativa, comentó que se pretende impulsar el que se tipifique el hurto como un delito, lo que les permitirá actuar con mayor rapidez.
“Ya estamos trabajando en el proyecto de ley al respecto, para llevarlo a la Asamblea Legislativa. El problema es que el hurto se encuentra muy diluido y aunque es evidente, desde el punto de vista procedimental, resulta complicado y dura años aplicar su castigo”, mencionó Solís.
Por otro lado, dijo que es importante que la población tenga muy presente que no le están robando a un ente, sino que el hurto se traslada la factura a los demás clientes.
“También medios técnicos, medidores, medidores estructurados e inteligentes, algunos permiten desconectar a distancia cuando se detecta el hurto. A su vez está la Red de Alta Seguridad para las zonas populosas, que vendrá a contribuir en la disminución del problema”, acotó Solís.
Implementarán red sensible
Con el objetivo de revertir esta situación, la CNFL instalará en las zonas populares proclives al robo de energía un sistema denominado “Red de Alta Seguridad”.
Según Solís, la red consiste en que los medidores están pegados al transformador y de allí salen directamente a las acometidas. Las señales de los mismos se darán por radiofrecuencias o por el mismo cable.
Justificó que en parte la tardanza es producto a que en el país el problema es “relativamente manejable”.
“El problema nuestro no es la intensidad, sino que no perdamos el control. No queremos que se desarrolle un sentimiento de impunidad, por lo que debemos estar muy vigilantes”, detalló Solís.
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