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San José, Costa Rica, Lunes 26 de junio de 2006, 01:53:13.

EDITORIAL

¿Ministerio o Instituto?

Los costarricenses siempre nos hemos complicado la vida en materia de formalidades, antes que en la aplicación de soluciones a los problemas que enfrenta el país. Y, como se cree que las costumbres muy arraigadas deben permanecer hasta el infinito, nos ufanamos en darles continuidad aunque la lógica exija lo contrario.

Los diputados, estrenados en sus curules hace poco menos de dos meses, ya entraron en esa dinámica, pese a la trascendencia de los temas que deben resolver.

Resulta que no se ponen de acuerdo sobre si el sector productivo del país debe ser regido, en cuanto a la acción de Gobierno se refiere, desde un Ministerio de la Producción, o desde un Instituto de Desarrollo Rural.

Lo primero que deberían entender los diputados es que los objetivos a cumplir son el principal elemento a considerar. Y, de seguido, conviene que valoren el hecho de que el Ministerio de Agricultura y Ganadería se ha quedado corto frente a los nuevos retos del sector. De hecho, en la administración anterior prácticamente fue como si no hubiese existido.

Además, el Consejo Nacional de Producción se ha inventado nuevas funciones, por sí mismo, a fin de sobrevivir a los cambios. Lo malo es que esas funciones son más de resorte del Ministerio de Comercio Exterior y de su Promotora de Comercio Exterior.

Como si fuese poco, tenemos un Ministerio de Economía, industria y Comercio que ha ido cediendo terreno ante el empuje del COMEX y la desregulación en los precios de los productos de consumo básico.

Para cerrar el cuadro, hay un Instituto de Desarrollo Agrario que hace un poco de todo lo que le compete hacer a otras entidades como el Ministerio de Obras Públicas y Transportes, el Instituto Costarricense de Electricidad, Acueductos y Alcantarillados, el Ministerio de la Vivienda y otros.

Ese es el cuadro que hay que replantear. No se trata de una discusión de nombres, sino de objetivos; hay que decirlo de nuevo. El país necesita una entidad rectora del sector productivo que pueda desarrollar sus funciones a cabalidad. Y tiene que ser una entidad que, desde la perspectiva productiva, no establezca diferentas entre el área urbana y el área rural.

Ciertamente, ambas tienen características particulares que pueden simplificar en algunos casos las tareas, pero que también suponen retos importantes para todos.

Por otra parte, pareciera que algunos diputados temen que las autoridades de Gobierno se concentren más en la industria que en la agricultura. Pero eso es lo que ha venido ocurriendo desde la segunda mitad del siglo pasado. De manera que no es un escenario nuevo.

Pese a ello, los agricultores –los verdaderos agricultores- que desarrollan su actividad no para la subsistencia sino para el mercado, han sobrevivido e incluso e han reconvertido casi por cuenta propia. Esta realidad también debe pesar para tomar decisiones.

En resumen, la discusión sobre si instituto o Ministerio, no tiene ningún sentido.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
DIARIO EXTRALA PRENSA LIBRECANAL 42RADIO AMERICA