EDITORIAL
Las izquierdas que asumen en Latinoamérica son diferentes
Los bombos y platillos que algunos dirigentes izquierdistas de nuestro país hacen sonar, con base en la llegada al poder en Latinoamérica de dirigentes que comulgan con sus mismos principios, están desafinados.
Y es que esos dirigentes o presidentes promulgan pensamientos izquierdistas diferentes entre sí. Han llegado al poder enarbolando las banderas nacionales con temas patrioteros o populistas. Han encontrado mercado fértil para sus arengas con base en la historia de esos pueblos, sometidos durante décadas a dictaduras militares de derecha, que con la llegada de la democracia, apareada con la caída del comunismo en el mundo, hizo soñar a sus pobladores con ríos de dinero, casas caídas del cielo y helicópteros para sus desplazamientos. Y es que quien no ha visto Iglesia ante cualquier casa se persigna y eso les sucedió a esos países. Como no habían experimentado la democracia, creyeron que era la de la vida fácil y el dinero abundante. Claro que entusiasmados con esos sueños, también se abrazaron a las privatizaciones, a la globalización y un mundo fácil y eso no fue así. Entonces, sumidos en una frustración mental , quedaron expuestos a ser carne de cañón de populistas e izquierdistas que les ofrecieron una tercera opción para mitigar su desencanto y sus fabulosos sueños convertidos en pesadillas.
Sin embargo , la izquierda que promulga Hugo Chávez en Venezuela, no es la misma de Ricardo Lagos o ahora Michelle Bachelet en Chile, o la de Lula en Brasil, Néstor Kirchner en Argentina o Tabaré Vázquez en Uruguay, como tampoco la de Evo Morales en Bolivia y talvez la de Ollanta Humala en Perú, Manuel López Obrador en México, incluso ni la misma de Daniel Ortega en Nicaragua, si resultan ganadores, estos tres últimos, de los próximos comicios en sus respectivos países.
Cada uno camina por sendas diferentes al tenor de lo que han ofrecido unos y otros y de la situación de sus pueblos, asimismo como de su propia personalidad. No es una izquierda uniforme y mucho menos ideológica, sino más bien oportunista, con diferente retórica, con exhibicionistas unos, irresponsables populistas otros y con responsables y pensantes los restantes.
Analistas internacionales los enmarcan en dos tendencias predominantes, una la de los políticos que provienen del pasado comunista, socialista o castrista, que han comprendido por qué cayó la Unión Soviética, cuáles fueron sus causas y buscan no repetir la historia en sus países, ahora que les han dado el mandato. Son izquierdas más cautas, no enfrentan a su enemigo común, Estados Unidos, frontalmente, sino que negocian, como lo hizo Chile por ejemplo, que mientras ante la Organización de Naciones Unidas, ONU, se oponía a la decisión estadounidense de invadir Iraq, ya en plena guerra estaba al mismo tiempo firmando un TLC con Estados Unidos. Tabaré Vázquez de Uruguay está firmando un tratado de protección industrial con Estados Unidos, mientras Lula recibía en su casa al presidente Bush en Brasilia.
El otro gran grupo de izquierdistas latinoamericanos en el poder, o pretendiéndolo, son los que se basan en el simple populismo, en la agitación de masas, y es calificada como la mas desastrosa para el futuro de sus pueblos. Es la que causa hiperinflaciones, grandes desigualdades, pobreza y frustraciones. Es la que ante cualquier problema hecha mano a Estados Unidos para darle opio a su pueblo y distraerlo de sus desgracias. Igual a los dirigentes nicaragüenses, que cuando están en problemas recurren al Río San Juan, para enaltecer los ánimos de su sufrido pueblo y hacerlos olvidar los agobios, tomando como chivo expiatorio a Costa Rica.
Entonces, no hay tal regreso al comunismo, al socialismo o a la izquierda moderada o extrema, porque las que recorren Latinoamérica, son disímiles entre sí. No es una ideología, sino una oportunidad.
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