507.48
509.51



San José, Costa Rica, Jueves 18 de mayo de 2006, 21:49:23.

EDITORIAL

La toma de iniciativa

El ministro de la presidencia, Rodrigo Arias Sánchez, acudió esta semana a la Asamblea Legislativa. Lo hizo para escuchar de parte de cada uno de los jefes de fracción de las bancadas de oposición las prioridades en materia de legislación. Al mismo tiempo, aprovechó para plantear los intereses del Poder Ejecutivo en el mismo sentido.

Ya un día antes, el presidente de la República, Óscar Arias, se había reunido en Casa Presidencial con los diputados del Partido Liberación Nacional.

Ambos ejercicios nos permiten anticipar un cambio radical en el manejo de las relaciones entre Zapote y el Congreso -con respecto a lo que ocurría en la administración anterior-, con un mayor protagonismo del Gobierno en la definición de la agenda legislativa, aún en período de sesiones ordinarias.

Este ejercicio ya ha permitido ver algunas diferencias entre el Gobierno y los diputados del Movimiento Libertario; entre el Gobierno y el Partido Acción Ciudadana; y entre el Gobierno y la Unidad Social Cristiana. Los temas más complejos eran esperarse: impuestos, Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y, por consiguiente, Ley de Telecomunicaciones y Ley de Fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad, y uno que ya está en proceso avanzado de trámite: la reforma a las pensiones para un grupo de educadores.

Pero, más allá de establecer las diferencias, este cuadro debe servir también para fijar posiciones y para definir coincidencias. Siempre hemos defendido la tesis de que en la Asamblea Legislativa, cada grupo político debe señalar claramente su posición con respecto a cada una de las iniciativas en agenda. A partir de allí, lo que sigue es tratar de lograr apoyos para que esas posiciones queden reflejadas en las leyes. Y una vez en este punto, dejar que la mayoría defina. Algunas veces se ganará y otras veces se perderá. Así es la democracia, y no se puede entender de otra manera.

Cuando quienes defienden las tesis minoritarias insisten en obligar a las mayorías a acogerlas, entonces se rompe el esquema y pasamos a una dictadura de la minoría, aunque se le quiera disfrazar de cualquier otra cosa menos eso. Los nuevos diputados deben evitar caer en estas actitudes.

El país no puede ni debe seguir paralizado a falta de definiciones en la Asamblea Legislativa. Es indispensable que se valore cada proyecto; que de manera responsable se propongan las enmiendas que cada uno de los diputados estime conveniente, pero que bajo ninguna circunstancia alguno de ellos pretenda que si no se incluye la línea que defiende, entonces se “entrabe” la discusión de por vida.

En un punto de lo planteado hasta ahora estamos decididamente de acuerdo con el presidente Arias: la búsqueda de acuerdos no debe entenderse como la obligación de alcanzar unanimidad en cada tema. Precisamente, ese ha sido el error histórico en Costa Rica: no se hacen las cosas mientras alguien se oponga a ellas. Así es como se ha construido el caos que tenemos y esa realidad exige un cambio. Tampoco se trata de imponer las cosas. Pero insistimos: después de que cada quien haya fijado su posición, debe dejar que se haga lo que la mayoría defiende. Esa es la lógica, y no hay de otra.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
DIARIO EXTRALA PRENSA LIBRECANAL 42RADIO AMERICA