• Restauración
Maderas de la Basílica de los Angeles están podridas
• Comején y humedad dañaron significativamente cerchas, marcos de ventanas, puertas, cielorraso y molduras
Melvin Molina Bustos
mmolina@prensallibre.co.cr
Fotos: Adriana Araya
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Así lucen varios de los marcos de las puertas, totalmente afectados por el comején; otras áreas se encuentran igual.
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Muchas de las maderas que se emplearon en la construcción de la Basílica de Nuestra Señora de Los Ángeles, en Cartago, experimentan serios daños como consecuencia de la humedad en exceso, por filtraciones de agua y el comején.
En la actualidad, el edificio construido entre 1912 y 1930 siguiendo los diseños de los arquitectos Luis Llach y Fabio Garnier se encuentra en una segunda etapa de restauraciones, en la que se trabaja para contrarrestar los problemas en varias de las secciones de madera.
Andrés Huertas, arquitecto encargado del proyecto, explicó que cuando iniciaron los estudios para la restauración confirmaron el pésimo estado de muchas áreas construidas de madera, como las cerchas que sostienen el techo desde su construcción.
Estas ya fueron restauradas, lo que significó sustituir las secciones podridas por nuevas y conservar las que aún no sufrían daños serios. Muchas de estas secciones se construyeron con maderas duras como cedro y pochote y otras blancas más suaves.
En el cielorraso, paños de las luminarias y molduras encontraron el mismo problema, en muchos casos deben cambiar completamente las piezas, aunque hay varias que se pueden rescatar y conservar.
“Hace un año se cayó una ventana completa de la cúpula principal, por lo podrida que estaba, y así están casi todas”, detalló el arquitecto.
Humedad y comején
La humedad en exceso era producto de filtraciones desde el techo, canoas internas que se encontraban obstruidas por los nidos que hacen las palomas y que en muchas ocasiones hacían que el agua corriera por columnas y paredes.
Para evitar las filtraciones ya se cambió la totalidad del techo de la basílica en una primera parte de la actual restauración, se está reparando el sistema de canoas internas y se trabaja en sistemas para evitar que las palomas aniden de nuevo dentro del templo.
Son varios los marcos de las puertas que será necesario cambiar, por el avanzado deterioro que presentan a consecuencia del comején.
La madera de las puertas, caso contrario a sus marcos, se encuentran en buen estado de conservación, por lo que los trabajos solo consistirán en raspar todas las capas anteriores de pintura y dejar la madera al natural.
La llegada del padre Solórzano a la Basílica en 2005 impulsó el proceso de restauración, que dio inicio en enero de este año con un presupuesto de ¢50 millones y la segunda etapa cuenta con un presupuesto de ¢60 millones.
Otras áreas
Dentro del proceso de restauración se incluyeron también la sustitución de la instalación eléctrica, el cableado del sistema de audio, los rosetones, relieves, columnas, imágenes religiosas y otros detalles de la fachada principal.
Todos los trabajos cuentan con la aprobación y supervisión del Centro de Investigación y Conservación de Patrimonio y el aporte financiero de la fundación Ley Catedral, los ciudadanos y empresarios.
Huertas estima que para medianos de diciembre los trabajos de la segunda etapa quedarían concluidos y se mantendrán a la espera de más fondos para seguir con la tercera etapa, en la que serán incluidos el traslado de la planta eléctrica que abastece de energía cuando el fluido experimenta problemas.
En la actualidad se encuentra dentro del edificio, lo que genera ruido en exceso dentro del templo cuando se pone en funcionamiento, será trasladada a la parte trasera del edificio. Las puertas también deberán esperar esa nueva etapa.
La Basílica de la Virgen de los Ángeles fue declarada parte del Patrimonio Nacional mediante el decreto 20036-C del 16 de octubre de 1990. Es uno de los pocos ejemplos de la arquitectura con elementos bizantinos y posee una escala urbana sobresaliente.
Fue declarada e incorporada al Patrimonio Histórico Arquitectónico de Costa Rica el 2 de diciembre de 1999 y declarada Monumento Nacional el 21 de junio de 2001, de carácter privado por ser propiedad de las Temporalidades de la Iglesia Católica, Arquidiócesis de San José.
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