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San José, Costa Rica, Lunes 20 de noviembre de 2006, 17:44:49.

Editorial

El control político

Al margen del tema de cómo escoger a los diputados a la Asamblea Legislativa, que ya analizamos el pasado sábado, hay un segundo asunto determinante en torno a la labor de esos diputados: su comprensión sobre los alcances de esa misma Asamblea Legislativa.

Traemos el punto a colación toda vez que comienza a gestarse en el Congreso un enorme malestar entre varios diputados, que sienten que hay un manejo de los tiempos en el Plenario que no les permite ejercer acciones de control político.

Nosotros creemos que la primera responsabilidad de los diputados está en elaborar leyes que atiendan problemas reales del Estado y de la sociedad costarricense. En este sentido, vale la pena anotar que una evaluación hecha hace dos años por el Programa Estado de la Nación permitió observar cómo en diez años la Asamblea había dado el visto bueno a más de 200 leyes, en diversos campos. Pero curiosamente, la mayoría de los problemas sociales y económicos seguían vigentes, mientras que los procesos en la relación entre los ciudadanos y el Estado se complicaron hasta el grado de ser intolerables en muchos casos.

Eso habla muy mal de la calidad de las leyes que ha estado aprobando la Asamblea Legislativa. Cuando decimos esto siempre recordamos a un grupo de diputados del periodo 90-94 que aprobaron un proyecto de ley para que de los recursos generados en “los” peajes de la carretera Braulio Carrillo se les diera un porcentaje a cada una de las seis municipalidades de la provincia de Limón. Sucede que lo aprobaron sin leerlo siquiera. Y para más, nunca se enteraron de que el único peaje sobre esa vía, que quedaba en la provincia de Limón, había sido eliminado por el Ministerio de Obras Públicas y Transportes. En síntesis, la irresponsabilidad de los diputados los llevó a aprobar el proyecto sin tomar en cuenta siquiera que el dinero se recaudaba en Heredia y no en Limón. Por ende, la primera provincia, en la que hay un buen tramo de esa misma vía, ni siquiera fue tomada en cuenta.

Ese es solo un ejemplo. Pero así hay muchos más que se podrían citar. Lo peor del caso es que aunque cada cuatro años se cambia a los diputados, la mayoría termina actuando igual.

Esos son los asuntos que deberían preocupar a los legisladores. Deberían entender, de una vez por todas, que antes que el control político está la legislación. Porque nadie en su sano juicio podría estar de acuerdo en establecer un foro pagado a un precio tan caro, solo para que alguna gente se luzca haciendo uso de la palabra.

En todo caso, los diputados deben entender que el control político que tanto defienden no se reduce a hablar en el Plenario. No. Más bien comprende una acción amplia de estudio y evaluación de la acción de los poderes del Estado -incluyendo el propio Poder Legislativo- así como de sus instituciones y, por ende, la denuncia de las acciones anómalas y el planteamiento de las reformas legales para encarar los desafíos que se vayan encontrando.

Si los actuales diputados quieren apuntarse al cambio, tienen toda la posibilidad de hacerlo. Pero, de nuevo y como en el caso de las reformas electorales, deben llenarse de valor para cambiar.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
DIARIO EXTRALA PRENSA LIBRECANAL 42RADIO AMERICA