Fundada en los tiempos cuando instituciones “pedigüeñas”, en vez de tener a tanto “Tarzán” pidiendo en las esquinas de semáforo, o vendiendo chucherías pensaban en orientarlos hacia la cogida de café o la zafra del azúcar, para enseñarlos a trabajar y obtener más ganancias.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
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No hay tal culebra de pelo
Este dicho sustituye a otros que nos previenen a creer en fantasmas y personajes legendarios como la tula vieja, el cadejos, la carreta sin bueyes, la llorona y otras tantas creencias a que el pueblo estuvo sometido. Alguien creó este dicho para prevenir a los creyenceros que
tenían como que cierta víbora morena y muy delgada y que vive en los ríos, era porque alguien dejó un pelo en el agua y se
transformó en culebra. Alguien muy sensato
y amigo de la ciencia ideó este dicho que
propagó hasta nuestros días para indicarle al que nos viene con ciertas matrufalas
electoreras, que busque a otro, porque no hay culebra de pelo. ¿Non e vero?
Culebra mano de piedra
Otro dicho de la forma de hablar de nuestros antepasados, y que todavía permanece hasta
el día hoy. Esta víbora, por muy corta y
gruesa nuestros indígenas la compararon con la mano de piedra de amasar las tortillas,
desde esos tiempos quedó el nombre de esta
víbora. ¡Gracias!
Culebra lora
Esta víbora llamada LORA, fue bautizada
así por su color verde y gustar subirse a los
árboles.
Culebra de venado
Es culebra de gran tamaño, a la que por su
tamaño espectacular hizo que los exagerados cazadores dijeran que se tragaba a un venado entero. La fama corrió y allí dejó su nombre para siempre. ¿Non e vero?
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