Editorial
El grito de los exportadores
Apenas bastó que pasara un mes para que los exportadores pegaran el grito al cielo por el cambio en el esquema de mini devaluaciones que aplicaba el Banco Central en la relación entre el colón y el dólar de Estados Unidos.
Y hay economistas que, como lo consignó LA PRENSA LIBRE ayer, estiman ya en unos 4.000 millones de colones las pérdidas que ha tenido el sector tras el paso al sistema de bandas, que generó una pequeña revaluación de la moneda, y el consiguiente freno a los ajustes sistemáticos en el tipo de cambio.
Pero, al revisar el tema, surge una primera gran inquietud, y es si realmente los exportadores tuvieron pérdidas o simplemente fue que dejaron de ganar esos 4.000 millones de colones.
Cuando los exportadores venden, lo hacen en dólares. Y esto hace suponer que siempre mantuvieron sus estimaciones de costos operativos en dólares. De allí que algunos piensen que tras el cambio deben aportar más dólares para conseguir menos colones al hacer la conversión.
Si asumimos ese factor, que en principio puede parecer cierto, entonces también deberíamos pensar que por 22 años los exportadores estuvieron recibiendo más colones por cada dólares, en perjuicio del resto de los costarricenses. Esta tesis, sin embargo, no la avalan ellos, que siempre prefirieron justificarse advirtiendo que necesitaban de las mini devaluaciones para no perder competitividad en el mercado internacional.
Es un tema complejo. Pero pareciera que el nuevo es un esquema más transparente, porque en el escenario también hay empresarios que dependen de las importaciones para desarrollar sus actividades productivas. Y estos también aportan mucho en materia de generación de mano de obra. Sin embargo, fueron sacrificados durante ese mismo período, en aras de “salvar” a los exportadores.
Eso, obviamente, no era justo. De allí el señalamiento que hacemos, en el sentido de que las bandas pueden ser más neutrales. Claro que al fijar todavía el Banco Central un piso y un techo, tiende a acercarse al esquema anterior, porque le da una referencia al mercado para actuar. Sí hemos visto en estas semanas como hay una tendencia a mantener el mejor precio de compra y el mejor precio de venta.
Eso hace suponer que no solo están jugando condiciones de oferta y demanda, lo cual sería peligroso para el sistema. Porque si algunos actores del sector financiero se limitan a verlo como una forma de tener ganancias más altas podría terminar por sacrificar tanto a exportadores como a importadores, y no se habrá ganado nada.
Tendremos que observar por más tiempo el comportamiento del sistema. Pero bien vale la pena que las autoridades del Banco Central tomen nota de observaciones como estas. Porque si se requieren correcciones, es fundamental que lleguen a tiempo, antes de viciar el mercado y generar una situación incontrolable. En ese sentido, es importante establecer mecanismos que garanticen la transparencia, en aras de que no haya perdedores.
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