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San José, Costa Rica, Viernes 1º de setiembre de 2006, 17:18:50.

EDITORIAL

Las palabras del Cardenal

El Cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga señaló esta semana, en LA PRENSA LIBRE, una serie de consideraciones en torno a las privatizaciones de empresas estatales y los tratados de libre comercio.

Las palabras del Cardenal llegan después de que Honduras ha completado la etapa de privatización de sus antiguas empresas estatales, y a poco tiempo de la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos.

El análisis del prelado es puntual, lleno de cuestionamientos en torno a los principales pilares del neo liberalismo. Sostiene que la privatización es como vender la casa para vivir alquilando. Es un punto interesante, porque en realidad, los consumidores, que terminan siendo todos los ciudadanos de un país, son dueños de las empresas estatales, pero en realidad, esto no determina la posibilidad de una acción concreta en torno a esa empresa.

Vale decir que las políticas institucionales no son definidas por los propietarios, sino por un grupo de empleados de un nivel determinado. De hecho pasa lo mismo en los grandes conglomerados multinacionales. Pero sucede que los accionistas, aquí sí suelen tener voz. Esa es la gran diferencia.

Por otro lado, el cardenal Rodríguez acierta cuando establece que la debilidad de las democracias es la principal fortaleza para la corrupción. Este es un punto que exige análisis, pero sobre todo, acción.

Las democracias se han ido quedando en lo formal. Ya no hay espacios para una participación real. Ya la gente no se siente representada por los poderes de la República. Eso pesa en la actitud del pueblo frente a las instituciones y los gobiernos.

Pero este es un tema que los políticos se han negado sistemáticamente a revisar. Y es que muchos de ellos han encontrado las condiciones ideales para sobrevivir en el escenario actual. De hecho, temas como la pobreza de los pueblos se han convertido en prioritarios para ganar elecciones, aunque se siga perpetuando el problema porque, en realidad, a nadie le interesa resolverlo.

Y eso termina llevando a la ingobernabilidad que advierte el Cardenal. Por supuesto que cuando, una y otra vez, no hay respuestas frente a las necesidades de la gente, y la corrupción campea, se hace más difícil gobernar.

Estos son los temas que el país como un todo debería estar discutiendo y no lo hace. Decía alguien que el TLC con Estados Unidos ya le hizo al país el mayor daño que le pudo haber hecho: dividir a los costarricenses en dos. Y esos dos son, por un lado, los que están a favor de ese TLC, y por otro lado, los que están en contra de ese mismo TLC. Es un enfoque muy interesante, porque efectivamente, en cada discusión surge el tema, con un nivel de pasión que muchas veces se pasa de la raya.

Es tiempo de que los costarricenses reflexionemos sobre este punto, para que podamos superarlo y seguir nuestro camino como país. Es tiempo de retomar el camino, empezando por la corrección de esos aspectos que apunta el Cardenal Rodríguez en torno a la democracia, la corrupción y la gobernabilidad.


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