CASOS Y COSAS
A propósito de la libertad de expresión
Heriberto Valverde Castro
Según el decreto legislativo 8510, publicado en mayo pasado, cada 1 de setiembre se celebrará el Día de la libertad de expresión, en honor al natalicio de quien fuera el primer presidente de la República, el doctor José María Castro Madriz, uno de los mas firmes defensores de las libertades ciudadanas, en especial, la que tiene que ver con la libre emisión y tránsito de las ideas.
Pero aparte de homenajear a este gran patriota y a quienes como él, mujeres y hombres, a lo largo de la vida del país han luchado por proteger y fortalecer este principio, hoy debiéramos al menos preguntarnos qué es la libertad de expresión y por qué debemos dedicar un día, precisamente el primero del mes de la Patria, a tan sagrado derecho.
Probablemente con la libertad de expresión nos pase como con el aire que respiramos; no es sino cuando nos falta, cuando sentimos ahogarnos, que tomamos verdadera conciencia del valor de su existencia. Sí, estamos tan acostumbrados a expresarnos libremente que no dejamos espacio para la reflexión acerca del profundo significado de este principio, fundamental para la convivencia democrática.
Precisamente por eso es importante que las y los legisladores hayan decretado un día para su celebración, y por eso es importante que efectivamente celebremos este día en especial, como lo hacemos con el árbol, aunque todos los días veamos árboles y hasta dejen de ser objeto de nuestra atención, o con las madres, aun cuando debamos quererlas y cuidarlas todos los días.
La primera reflexión sobre este derecho constitucionalmente cautelado, debe llevarnos a entender que cuando hablamos de libertad de expresión, podemos escoger entre pensar en grandes cosas, en temas superiores, en lo que algunos llaman asuntos de Estado o de política mayor, o por el contrario, podemos quedarnos en ese intercambio de información, esa comunicación cotidiana que nos permite convivir y sobrevivir.
En ambos casos se refiere a la libre manifestación de las ideas, a la libre exposición de nuestras creencias, a la libre demostración de nuestras inclinaciones, a la libre defensa de nuestros derechos, al libre planteamiento de nuestras necesidades y expectativas.
Tanto ejerce la libertad de expresión quien objeta una decisión gubernamental y propone una alternativa a lo objetado, como quien le indica al vecino que debe cambiar el curso de un agua que le inunda su casa. Tanto ejerce la libertad de expresión el empresario que anuncia una promoción de sus productos como la periodista que indaga su procedencia.
Pero eso sí, en este mismo día en que festejamos y reflexionamos por nuestras libertades para expresarnos, en que renovamos nuestro compromiso por su fortalecimiento y expansión, en este mismo día en que rendimos homenaje a quienes hicieron posible ese sagrado derecho, también debemos reflexionar y comprometernos con las responsabilidades que el ejercicio de la libertad de expresión demanda de cada uno de nosotros, a saber, el rigor en lo que expreso, el debido conocimiento de lo que digo y el profundo respeto al derecho que tienen los demás de expresarse con la libertad que yo lo hago.
|