por Ricardo Dávila B.
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El Mercado Central
Ampliando la reseña histórica que me
ha atrapado, sobre las particularidades y
sucesos relativos al Mercado Central,
nos surge la curiosidad por hacer un
parangón entre el “Mall de San Pedro”
de hoy, y lo que ayer también constituía
novedad entre la clase campesina.
Alrededor de los años veintes y muy
avanzado tiempo después, no era motivo
de curiosidad, ver salir de la Iglesia de
La Merced, parejas de novios, los que
desde las comarcas aledañas, tenían,
algunos por necesidad (por no haber
párroco en el lugar) y otras por
considerarlo de buen tono, desfilar con
su séquito por los alrededores de la
capital, con sus atuendos campesinos,
la mayoría descalzos, menos los novios,
que hacían muecas de dolor al chimarles
los zapatos, puestos quizás por vez
primera; donde dejarse las polainas
embarraleadas no era desdoro, eso sí
estrenando hermosos sombreros “Stetson”, comprados en la “Tienda AYMERICH”
en la Avenida Central.
El rito final y que era de gran pompa,
era irse todos en tropel, buscando mejores
campos, a la sorbetería de LOLO MORA,
donde los padrinos, portacolas, porta
anillos y demás acompañantes brindaban por la felicidad de los novios.
Los jóvenes de hoy, descendientes
de campesinos, los imitan que es un
gusto, sólo nos falta ver el primer
matrimonio allí.