• Advierte Auditoría Interna
Fiscalizadores de vivienda sin control por parte del INVU
Krissia Morris Gray
kmorris@prensalibre.co.cr
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Según un informe de Auditoría Interna del INVU, la entidad no aplica controles a los fiscalizadores, ni tampoco tiene controles para detectar y rectificar deficiencias a tiempo.
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Un informe rendido por la Auditoría Interna del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) concluye que la entidad no ejerce el debido control a los fiscalizadores de los proyectos de las viviendas de interés social.
Y es que en la actualidad la entidad cuenta con 17 fiscalizadores externos, cuya tarea principal es supervisar que las obras edificadas por las empresas constructoras no presenten problemas, y en aquellos casos que en se encuentren inconvenientes, darles el debido seguimiento así como garantizar que las inversiones se hagan en tiempo y a derecho.
Según se indica en la Auditoría Interna, la supervisión se hace desde la oficina debido a la carencia de personal, al tiempo que no se da seguimiento a reportes sobre deficiencias. Estos aspectos violentan las recomendaciones que en años anteriores había realizado la Contraloría General de la República (CGR).
También se detectó que los fiscalizadores de inversión mantienen, de manera innecesaria y por periodos prolongados, los expedientes técnicos de las viviendas concluidas, impidiendo con ello que la administración pueda llevar a cabo la revisión que corresponde.
“Se presentan inconsistencias en las anotaciones en bitácora de las visitas al sitio por parte de los directores técnicos de las obras y los fiscalizadores, que no son investigadas como corresponde por parte del INVU. No se cuenta con un registro de firmas de los directores técnicos para constatar sus firmas en las solicitudes de desembolsos, y persiste el empleo de fax para remitir dichas solicitudes”, señala el informe.
Más debilidades
Además de los problemas detectados, se comprobó que el INVU no puede detectar los atrasos en los procesos, desde que se gira el primer cheque para iniciar las labores constructivas hasta la edificación de la vivienda, pues se detectaron casos en que las casas fueron entregadas dos años y medio después, cuando lo normal es un año como máximo.
“No se encontró que en la institución existieran procedimientos de control interno ni de calidad capaces de detectar este tipo de situaciones, toda vez que de no haberse producido una denuncia, la situación difícilmente hubiera podido llegar -automáticamente- a conocerse; llama la atención, también que el fiscalizador externo contratado por el INVU, que admitió ante la auditoría haberse enterado oportunamente de la situación, pero no lo advirtió al instituto como era su deber”, agrega el documento.
La dependencia fiscalizadora del INVU advierte que de no tomarse las acciones y controles compensatorios respectivos, la práctica de no detectar y rectificar deficiencias puede continuar en el tiempo.
Se detectó que el software denominado “fox”, empleado para el control de expedientes, presenta serias debilidades en las seguridades tanto físicas como lógicas, lo que se traduce en un riesgo para la manipulación de datos.
Un informe, elaborado por el departamento de Proceso de Informática del INVU para la Auditoría Interna, añadió que el software utilizado, responsable de administrar el programa, también era el encargado de los perfiles de usuarios y no utilizaba una bitácora para consignar los cambios que introducía.
“La base datos podría ser copiada y/o abierta con la aplicación de Microsoft Excel, pudiendo hacérsele modificaciones, sin poder determinar quién las pudo realizar.
Por el otro lado, a la instancia fiscalizadora del INVU le llamó la atención el vínculo que habría entre la empresa Triángulo Norte S.A., -que es una de las dos compañías desarrolladoras de proyectos de vivienda, en los que el INVU ha intervenido como entidad autorizada-, Constructora Digital S.A. y la firma Uniconsultores, S.A.,
Del 2000 al 2005, Triángulo Norte S.A., desarrolló 2.839 solicitudes de vivienda en proyectos como Tenorio I y II, Jireth, Veracruz, Don Antonio, Nísperos I, II y III, la Radial, Mata de Mora y Juan Rafael Mora.
Según consta en el documento, la Constructora Digital S.A. retuvo por varios meses el dinero producto del primer desembolso de un bono, para la construcción de un proyecto individual de vivienda
“Cuando llamamos por teléfono a Constructora Digital S.A., para averiguar sobre el paradero del cheque de los ¢950.000, nos contestaron de la empresa Triángulo Norte, S.A., manifestándonos que se trataba del mismo grupo de empresas”, recalca el informe de Auditoría.
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