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San José, Costa Rica, Jueves 21 de setiembre de 2006, 17:51:07.

EDITORIAL

Costa Rica y los árabes

La administración Arias Sánchez ha iniciado una serie de contactos para acrecentar las relaciones entre el país y las naciones moderadas del mundo árabe.

En ese esfuerzo se ha venido concentrando la Cancillería, y una primera decisión encaminada en la citada dirección fue el traslado de la Embajada costarricense en Israel, desde Jerusalén hasta Tel Aviv.

La propuesta es buena. El país debe tener relaciones diplomáticas con tantas otras naciones como sea posible, especialmente ahora que estamos avanzando hacia la globalización.

En ese sentido, no es lógico apartarnos de países que tienen un peso significativo en los escenarios culturales, comerciales e históricos. Y esas son cualidades que se dan en casi todas las naciones del mundo árabe.

Lo que no es conveniente desde ninguna perspectiva es plantear estos temas a la luz de un interés de figurar en un órgano internacional. Dicho de otro modo: no es saludable que el cambio en la política exterior del país sea ligado expresamente con un favor que se cobre de vuelta, como parece, va a ocurrir en la lucha que Costa Rica ha iniciado por un asiento en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Este aspecto debió ser mejor valorado por el Gobierno, porque da la impresión de que los ajustes han sido acomodados a un simple deseo de figurar, más que a la definición de una línea en materia diplomática. Al final, el daño que se le puede hacer a la imagen del país sería irreversible.

Eso sin contar que una buena parte de los temas que llegan al Consejo de Seguridad involucran a países árabes, y suelen generar conflicto en el proceso de toma de decisiones. El que le cobren a uno favores en ese escenario, no es lo mejor que le puede pasar a alguien.

Por otro lado está el tema de la verdadera importancia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Ciertamente, hasta ahora ha sido incapaz de frenar los enfrentamientos en diferentes lugares del mundo. Desde invasiones hasta guerras se han dado, por ausencia de resoluciones del Consejo, o porque alguno de los países se da el lujo de ignorarlas. De hecho, Irak invadió Kuwait bajo esas condiciones, y más tarde Estados Unidos invadió Irak, e Israel lo hizo en el Líbano.

Y como faltar a una resolución del Consejo suele no traer verdaderas repercusiones -salvo que así lo quieran las potencias- la situación se torna delicada, pues todos terminan haciendo lo que quieran. De hecho, Irak demostró a lo largo de muchos años cómo es de fácil saltarse las sanciones de papel de la ONU.

Finalmente, si observamos que casi siempre los países con derecho a veto en el concierto de Naciones unidas son los que finalmente imponen sus posiciones, la verdad es que no se gana mucho con estar en un foro como ese.

Son realidades que en el mundo diplomático no se dicen, pero en las que el mundo real se refleja día a día. Son situaciones que denotan la desigualdad vigente en los foros que supuestamente se establecieron para hacer valer la igualdad. Son los temas que el mundo debe resolver, a la luz de las exigencias de nuestros tiempos.

El Gobierno debería volver sobre el asunto, para corregir aquello que se pueda, antes de que la cosa se complique.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
DIARIO EXTRALA PRENSA LIBRECANAL 42RADIO AMERICA