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San José, Costa Rica, Viernes 29 de setiembre de 2006, 10:22:50.

Editorial

¿Qué será de Limón?

Como sucede cada cierto tiempo, Limón está de nuevo en la palestra. Y para variar, lo está por la intransigencia de un movimiento sindical dirigido por gente que se acostumbró a vivir a costillas del Estado, y que desde hace mucho perdió la perspectiva de lo que le conviene a esa ciudad portuaria.

La creación de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) parecía en un principio una extraordinaria iniciativa que vendría a darle progreso a una provincia entera -no solo al puerto- y a dos cantones de otras provincias, como son Sarapiquí, en Heredia, y Turrialba, en Cartago.

Pero, poco a poco, los dirigentes sindicales, con el favor de algunos políticos de turno sedientos de votos y de poder, se fueron apropiando de Japdeva, hasta convertirla en una institución sin pies ni cabeza, en la que solo se hace lo que a ellos les parece.

De la mano con eso vinieron toda clase de abusos, bajo la bandera de la libertad sindical y la protección del derecho al trabajo. No es que ninguna de estas dos prerrogativas sea mala. No. Más bien lo malo es la forma en que las interpretan los dirigentes sindicales de Limón.

Han asumido que derecho al trabajo es lo mismo que hacer las cosas bajo los términos que ellos quieren, que es ignorar las jerarquías, tomar la institución como propia para impedir que quienes por ley deben dirigirla no lo puedan hacer.

Al mismo tiempo, se han olvidado de la razón de ser de un puerto; porque dejaron en segundo plano el tema de la operatividad, la eficiencia y el servicio al país. Los muelles no les interesan más que como un pretexto para que les paguen los salarios.

En esas condiciones no hay espacio para el desarrollo ni para la superación. Por eso Limón está postrado. Por eso no hay inversión en Limón, más allá de la que obliga la operación de los puertos. Nadie arriesga dinero allí, porque no tiene garantías de que va a poder recuperar su inversión.

Por cierto, los dirigentes sindicales tampoco arriesgan. Ellos no ponen capital en juego, pese a que supuestamente tienen la receta ideal para sacar a Limón adelante. Curiosamente siempre ponen la mano ante las autoridades de turno, porque en la práctica no tienen soluciones y solo quieren mantener su puesto de trabajo -que no es lo mismo que trabajar- y que les paguen sus salarios.

Desgraciadamente, con la planilla que tiene Japdeva más la que tienen la Refinadora Costarricense de Petróleo y alguna que otra entidad pública presente en Limón, casi no hay familia que no dependa del empleo público, en mayor o menor grado, y de eso se agarran los dirigentes sindicales para convertir todos sus reclamos en una cuestión de Estado.

Esos dirigentes deben reflexionar seriamente sobre el papel que están cumpliendo en Limón. Deberían recordar que han causado mucho daño a la provincia y al país. Esa será la única forma de comenzar a superar el problema de Limón. Esto exige, por supuesto, volver sobre los conceptos, para hacer valer aquella frase de que “lo mejor de Limón es su gente”.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
DIARIO EXTRALA PRENSA LIBRECANAL 42RADIO AMERICA