Fundada en los tiempos cuando los narradores deportivos llamaban bola o balón al implemento con el que se juega fútbol, y no pelota, que suena chabacano y vulgar.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Todo entra por los ojos
Esta es una “verdad de Perogrullo”,
que le cuesta muy caro a la mayoría
de los consumidores.
“Cuál mas cuál menos”, nos dejamos
al impulso de las apariencias, y de esto
se valen los malos comerciantes para
“hacer su agosto”.
El comprador no se preocupa
en hacer una buena elección que le
signifique ahorro, probando, revisando
a conciencia el objeto a comprar.
Como deslumbrado y con fascinación
bobalicona, vuelca su mirada al nuevo
diseño modernista con colores
atractivos ¡y allá te vas! cayendo de
bruces, comprando lo que la industria
moderna fabrica casi como desechable.
¿Y cuántos de estos objetos son
reconstruidos? o ¿son saldos defectuosos
deshechados en los países de origen?
Dejémonos del “naif” y cuidemos
nuestros bolsillos aprendiendo
a comprar. ¡Sean majes!
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