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San José, Costa Rica, Sábado 14 de abril de 2007, 22:33:12.

Editorial

Por la continuidad

Las dos fracciones con mayor número de diputados en la Asamblea Legislativa han decidido mantener en sus cargos a sus respectivas jefas: Mayi Antillón, en el caso de Liberación Nacional, y Elizabeth Fonseca, en el caso del Partido Acción Ciudadana.

El actual presidente del Congreso, el diputado Francisco Antonio Pacheco, también aspira a mantenerse en ese cargo por otro periodo, mientras las otras fracciones que tienen más de un diputado anuncian cambios.

Desde nuestra óptica, tanto el presidente del Congreso como los jefes de las fracciones deberían ser designados por todo el plazo del periodo constitucional que corresponda.

Porque no tiene sentido ir cada año a la elección de un directorio, como tampoco es comprensible que cada vez que se quiera haya un cambio en el nivel de las jefaturas.

Esto solo se explica en una pretensión —sin sentido, por cierto— de llenar líneas en los currículos de las personas. Tratándose de políticos, es esperable que haya algo de eso. Pero desde el punto de vista operativo, no hay ninguna justificación para tal aberración.

Es, en suma, un cambio que la realidad actual exige, pero que la Asamblea Legislativa no ha querido discutir.

De allí que la continuidad, en los casos en que se pueda dar, parece lo más conveniente para la Asamblea Legislativa y para el país.

Pero esto no quiere decir que todo se haya hecho bien. A la fracción de Liberación Nacional, por ejemplo, le ha faltado un liderazgo propio, que no tiene por qué chocar con la Presidencia de la República, pero sí tiene que notarse. La verdad es que Antillón ha funcionado más como una especie de vocera del Ejecutivo en el Congreso que como líder de una bancada que da más la impresión de ser una simple extensión de ese mismo Ejecutivo, a pesar de la división de poderes establecida en la Constitución Política.

Entretanto, Fonseca, destacada historiadora, ha deslucido como jefa de fracción del PAC, porque ha dejado que Alberto Salom le haga sombra y le cree conflictos que ni ella ni la agrupación a la que representa necesitan.

Es obvio que Salom representa un eje radical dentro del PAC, y en más de una ocasión ha presentado sus posiciones personales como del Partido. Cuando eso ha ocurrido, Fonseca, en lugar de hacer las correcciones y llamarlo a cuentas, más bien ha preferido asumir la responsabilidad por lo actuado, comprometiendo sin sentido a su partido.

Este es un aspecto que debe corregirse para la segunda legislatura, si el PAC quiere mantener la sensación de unidad que ha promovido en este primer año, pero que a todas luces se ve no existe. Cuando apuntamos esto, no es que estemos diciendo que en un partido todos deben pensar igual. Para nada. Es que entre pensar igual e ir en direcciones opuestas cuando supuestamente se va tras lo mismo hay un mundo de diferencia. Eso es lo que ocurre en el caso de Fonseca frente a Salom.

Del resto de agrupaciones representadas en la Asamblea Legislativa dejaremos los análisis para los días siguientes.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
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