• Desde pequeños
Niños necesitan límites
• Aunque tenga muy corta edad, es importante hacerle saber a los menores que existen reglas que deben cumplir.
Angie López Arias
alopez@prensalibre.co.cr
Fotos: Daniel Rodríguez/ Photos.com
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La psicóloga Alicia Quirós explicó que los padres deben explicar a los pequeños las consecuencias buenas y malas de sus actos.
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Por más pequeñitos que sean los niños, con amor y cariño los padres deben imponerles límites pues esta será la forma en que aprendan a respetar las reglas que tendrán que acatar en todo lugar y momento de sus vidas.
Los límites que se impongan deben estar adecuados a la etapa de desarrollo en la que se encuentre en el menor, por ejemplo, desde bebés los niños aprenden reglas pero no es lo mismo aplicar normas en ellos que en un niño de más edad, con quien se puede dialogar.
Lo importante no solo es impedirle a un menor que haga determinada cosa, o que toque un objeto específico, sino explicarle el porqué de esa negativa y las consecuencias que podría traer su acción si no hace caso.
“Dependiendo de la edad y el desarrollo emocional que tenga el niño en ese momento, así será el límite que se debe imponer. El límite es cualquier norma o regla que uno le ponga al niño, aquello que no se le permite hacer al niño en cuanto a su comportamiento”, dijo la psicóloga de la Asociación para la Defensa de la Vida (ADEVI), Alicia Quirós.
La especialista comentó que si el menor es más grande, su desarrollo cognitivo es mayor y por ello tendrá más capacidad de entender sobre lo que es bueno o malo, y por ende, las consecuencias que puedan tener sus actos.
“Un niño de uno o dos años puede hacer un montón de cosas; meterse cosas a la boca, pegarle al hermanito o tocar por ejemplo un jarrón de vidrio, y no sabe que puede caerle y golpearle la cabeza, ahí le toca a los padres estar más pendientes de lo que el niño hace, a diferencia de cuando los niños son más grandes” explicó Quirós.
Entendimiento
Cuando se trata de preadolescentes o adolescentes, hay que considerar que tiene la capacidad de entender las consecuencias de sus actos, que puede ir tomando sus propias decisiones, por eso los padres deben ir dando más espacio para que ellos mismo aprendan a partir de sus acciones.
“Durante esa etapa los padres tienen mayor deber de explicarles los efectos positivos o negativos que pueden tener sus actos, no es nada más decirle haga o no haga, incluso hay que ser más flexible en el límite con un adolescente porque hay opción de negociar”, dijo la psicóloga.
Y es que los más pequeñitos no tienen esa capacidad para analizar a profundidad todas las consecuencias y responsabilidades que tiene que asumir de sus actos, sin embargo a partir de tres años los menores ya muestran curiosidad por el mundo y la capacidad cognitiva ha aumentado, y a esa edad sí se les puede ir explicando por ejemplo, que si toca la cocina estará caliente, se puede quemar y le va a doler.
Quirós aseguró que muchas veces se comete el error de primero regañar antes de explicar por qué no se debe hacer determinada cosa, pues más bien debe ser primero la explicación y luego si no hace caso, llamar la atención.
Sanción
La palabra por sí sola tiene una connotación negativa pero los niños necesitan sanciones leves si no hacen caso cuando se les llama la atención, para que aprendan a respetar las reglas y normas que se le imponen.
“Castigo físico jamás porque puede generar temor en el niño y por los muchos otros efectos negativos que tiene sobre la vida de un menor, pero sí una sanción que esté relacionada con lo que está haciendo, que él sepa que es una consecuencia de lo que hizo”, indicó la especialista.
Si no se aplican límites en un niño, se puede correr el riesgo de criar mal al menor pues creerá que el mundo gira a su alrededor, que no tiene que obedecer a reglas y que más bien las personas tienen que obedecer a sus caprichos y será un menor con poca tolerancia a la frustración.
“Los límites ayudan a tolerar la frustración. El niño debe ir entendiendo que hay cosas que no puede hacer, el mismo debe ir controlando sus deseos y su reacción ante determinadas situaciones”, dijo Quirós.
Además, sino se ponen reglas a un menor puede caer en la manipulación pues sabe que si llora o hace “berrinche” es una forma de obtener lo que quiere, por eso lo importante es no ceder ante eso pues debe aprender que hay cosas que no se deben hacer.
“El límite debe ir de la mano del ejemplo de los padres. Es importante que los dos impongan los mismos límites y que los dos estén de acuerdo con lo mismo aunque estén juntos o estén separados, porque de lo contrario pueden crear una confusión”, aseveró Quirós.
“Imponer un límite combinado con un ambiente propicio y con amor, cariño y comprensión de los padres y un buen manejo de las situaciones, surte efecto y aprenden adecuadamente”, recalcó la psicóloga.
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