Editorial
Los números de Hacienda
Durante la administración anterior, todos los días el mensaje del presidente de la República y de sus ministros de Hacienda era que no había plata. Siempre que algo se quedaba sin hacer, ese era el argumento predilecto de las autoridades para justificar la inercia y la inacción con que prevalecía todo.
Y, después de algunos meses de la presente administración, la tónica ha sido la de señalar superávit, pese al fuerte incremento en el gasto, que ha marcado los principales programas del gobierno de Óscar Arias.
Debemos asumir que los programas de mantenimiento vial que se están desarrollando en las principales rutas nacionales fueron diseñados por el gobierno de Abel Pacheco, pero el dinero se está gastando ahora, por lo que es ahora cuando impacta los números que Hacienda presenta.
Pero, al mismo tiempo, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes ha iniciado algunos proyectos adicionales de ampliación de carreteras, que se están llevando una buena tajada de recursos.
Al mismo tiempo, la inversión en el sector educación se ha incrementado, así como los recursos destinados a los programas asistenciales que
marcan de manera particular la presente administración; especialmente, Avancemos.
A ello se han sumado los aumentos en las
pensiones del Régimen No Contributivo, y el ya anunciado aumento en los salarios de los educadores, aunque haya quienes digan que ya era un
monto presupuestado por tratarse de los recursos destinados al pago del incentivo por los 200 días efectivos de clases.
Por supuesto, es indispensable tomar nota de que la presente administración ha girado muchos recursos tanto a las municipalidades como al
Consejo Nacional de Vialidad.
Después de todo ello, encontrarse con ingresos adicionales por el orden de los 300 mil millones de colones, producto tan solo de una mejor recaudación, es halagador, pero al mismo tiempo nos
permite entender que en el pasado la evasión era muy elevada. Y al llegar a este punto, es indispensable volver sobre un viejo asunto: si se necesitan más impuestos o no.
Un incremento de 31,4 por ciento en la recaudación tributaria, donde destacan las mejoras en Aduanas y, sobre todo, en Renta, lleva a dudar de lo que realmente ocurre con los impuestos. Y es que si la producción está creciendo en los niveles que el mismo Gobierno ha venido señalando año con año, no es comprensible que la situación del ingreso tributario se mantenga tan abajo.
Y todo esto ocurre mientras los precios de los combustibles siguen en aumento, con lo cual hay un impacto directo sobre el sector productivo.
Pareciera, entonces, que en el tema de impuestos la principal tarea es el derribo de viejos mitos que han llevado a las autoridades de Hacienda a no hacer bien su trabajo. Y la segunda tarea es del Gobierno como un todo, que deberán asegurarse de gastar bien los recursos adicionales que está
obteniendo, de manera que la gente que paga comience a creer que tiene sentido hacerlo.
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