516,60
520,69



San José, Costa Rica, Viernes 24 de agosto de 2007, 08:13:13.

Editorial

Una mala señal

El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) se ha tomado muy en serio el problema de los niveles de violencia que se registran en el país, con el Tratado de Libre Comercio entre Costa Rica y Estados Unidos (TLC) como pretexto, y ha convocado reiteradamente a los principales dirigentes de los movimientos a favor y en contra de ese acuerdo para tratar de tender puentes para cambiar de rumbo.

Pero hasta ahora ese esfuerzo ha sido infructuoso. Esto plantea serias interrogantes alrededor de los dos movimientos, porque si se quiere volver al orden en realidad no hacen falta tantas reuniones fallidas.

Solo en la última semana se registraron al menos tres hechos de violencia entre los más fanáticos seguidores de cada una de las tendencias. Falta casi un mes y medio para llegar al 7 de octubre, fecha prevista para el referéndum sobre este tema. ¿Qué puede pasar en ese plazo?
Más aún, la decisión de Eugenio Trejos, quien encabeza el movimiento por el No, y de Alfredo Volio, quien está al frente del movimiento por el Sí, de dejar en manos de mandos medios la discusión del problema es una mala señal. Si los principales dirigentes de ambos movimientos no se ponen de acuerdo en algo tan sencillo, es difícil entender cómo podrán lograrlo otros que no tienen todo el poder de decisión.

Desde nuestra perspectiva, lo primero que debe hacerse —y la primera responsabilidad es de los líderes— es ubicar en su justa perspectiva el tema del TLC. Muchos han insistido en darle una connotación tan particular al acuerdo que casi sienten que se marca un antes y un después. Pero la realidad no es esa. Más bien, si el país efectivamente quedara marcado por un antes y un después, será por el efecto que la discusión pueda tener que sobre el sistema político costarricense, cosa que nunca debió darse en este contexto.

Lo decimos porque a partir del TLC se ha llegado hasta a cuestionar la institucionalidad, lo que puede dejar huellas imborrables al generar desconfianza, no solo entre los actores políticos sino en torno a las reglas vigentes.

Eso es lo que lleva a los extremos y es parte de lo que ya se ha estado viviendo en el país. Es, al mismo tiempo, lo que urge frenar.

El segundo paso que se requiere es un llamado directo, claro y contundente a la calma, y la descalificación de todos los hechos de violencia, vengan de donde vengan. Pero cuando la práctica es la de tratar de justificar o de disimular los hechos, no se está enviando un mensaje claro.

Es importante que todas las partes se tomen el problema en serio. La defensa que pretenden hacer del futuro del país solo va a tener sentido si efectivamente queda un país que defender después del referéndum. En todo caso, cualquier cambio en nuestro sistema político no llegaría por vía del TLC, sino más bien por la capacidad o la incapacidad que tengamos para volver a poner las cosas en orden una vez que pase este momento particular, que no alcanza a compararse con los momentos más determinantes de nuestra vida institucional como país.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
DIARIO EXTRALA PRENSA LIBRECANAL 42RADIO AMERICA