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San José, Costa Rica, Sábado 25 de agosto de 2007, 10:47:47.

• Declaró abogado Jorge Matamoros, testigo de ayer

“Burgos me decía Gordo o Gordillo”

Sylvia Núñez Chaves
snunez@prensalibre.co.cr
Foto: Héctor Rodríguez

El abogado Jorge Eduardo Matamoros Guevara dijo que Burgos nunca le contó que Maureen estaba secuestrada.
Uno de los mejores amigos de Luis Fernando Burgos se presentó ayer en horas de la mañana para declarar cómo era la relación suya con el imputado y su esposa Maureen Hidalgo.

El abogado Jorge Eduardo Matamoros Guevara dijo ser muy amigo de Burgos a tal punto que éste lo llamaba “Gordo o Gordillo” en vez de decirle su nombre.

El testigo aclaró que su relación de amistad inició cuando él llevaba el caso como codefensa de Miguel Ángel Rodríguez, tuvo un problema económico y Burgos lo ayudó.

“Cuando llevaba el caso de Miguel Ángel tuve un descalabro económicamente muy grande y un día me encontré en Barrio Luján con Burgos y Maureen; nos saludamos y conversamos del tema. Después Burgos me ofreció que llevara las defensas de varios casos para ayudarme”, explicó.

Fue el mismo Luis Fernando Burgos quien le pidió que llevara la defensa del caso del padre de Zulay Rojas, Marco Antonio Rojas, quien fue denunciado por abusos deshonestos contra una menor de edad así como posteriormente del hermano de la coimputada, quien estaba acusado de cometer dos robos.

“Luis Fernando me pidió que los ayudara y una de las cosas que le agradezco es que nunca me pidió dinero por los casos que me ofrecía”, explicó.

Burgos no le reveló el supuesto secuestro

Matamoros también declaró que el miércoles 12 de julio tuvo que ir al apartamento del imputado para recoger unos documentos sobre el caso del hermano de Zulay que le había dado su madre para que continuar con la defensa.

Según dijo, ese día llegó al mediodía y parqueó su vehículo cerca de la entrada de afuera y esperó que Burgos le trajera los documentos. Fue ese día que se enteró del problema que tenía su amigo con su esposa.

“Luis Fernando me llamó días antes de que se da la desaparición porque tenía que darme unos documentos del caso del hermano de Zulay. Nos encontramos en la entrada de su apartamento y lo vi y le dije ‘qué te pasa’ y él me dijo que tenía un problema con la esposa. La conversación no duró ni cinco minutos, él me invitó a pasar pero era mi hora de almuerzo, es más creo que hasta no apagué el carro”, expresó.

El abogado comentó que ese día lo notó agobiado y que lo que más le extrañó fue su forma de saludarlo pues siempre lo llama con el calificativo de “gordo”.

“Me decía Gordo o Gordillo. Ese día él me saludó más formal, más serio me dijo: ‘diay Jorge’, no ‘diay Gordillo’ como usualmente me decía”, aclaró.

El testigo manifestó además que Burgos solo le comentó que Maureen había pasado la noche en la casa de su madre y que nunca le habló del posible secuestro de ella.

Además comentó que en varias ocasiones acudió a la casa de la pareja para almorzar y que le encantaba cómo cocinaba el arroz con pollo que hacía la empleada que tenía Maureen.

Testigo no aportó nada

Otro de los testigos de ayer fue el joven Oscar Alfaro, quien no duró ni tres minutos sentado en el banquillo frente a las juezas.

Alfaro solo comentó que para el año anterior trabajaba en una tienda de ropa en las cercanías de las paradas de buses de San Pedro.

Ante la pregunta del abogado Jorge Rojas si alguna vez observó a Maureen Hidalgo en esa tienda el hombre le contestó “para ser completamente sincero no recuerdo porque yo era el único vendedor y siempre llega mucha gente”.

El debate se suspendió en horas de la tarde y se continuará el lunes con la declaración de otros dos testigos presentados por la defensa.


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