Editorial
Una ruptura inconveniente
El Consejo Nacional de Deportes decidió romper cualquier tipo de relación con el Comité Olímpico Nacional (CON), después de las disputas entre ambas organizaciones a raíz de la participación costarricense en los Juegos Panamericanos que tuvieron lugar en Río de Janeiro, Brasil, este año.
Esta postura no soluciona, sin embargo, ninguno de los alcances del problema y solo podría perjudicar a los atletas costarricenses, que pueden ver incluso vetada su participación en competencias internacionales del ámbito olímpico.
Y cuando la siguiente etapa la constituyen precisamente los Juegos Olímpicos, el problema puede tener consecuencias estrepitosas para algunos atletas.
Estamos claros en que no son muchos los deportistas costarricenses que, a fe de buen rendimiento, pueden apostar por llegar a las Olimpiadas. Pero de que los hay, los hay. Y es injusto que se vayan a quedar fuera por este pleito entre el Gobierno y el Comité Olímpico.
Más grave aún es el problema si se toma en cuenta que ya las diferencias entre los dirigentes del Consejo y el CON alcanzaron el ámbito personal, y entonces se tiende a pensar más en la figura de cada uno de esos dirigentes que en los deportistas, que son a fin de cuentas la razón de ser de unos y otros dirigentes.
LA PRENSA LIBRE ya había hecho un aporte a la solución del problema, al llamar a la cordura a quienes encabezan tanto el Comité como el Consejo. Pero ese llamado cayó en saco roto, porque ninguna de las partes quiere dar el brazo a torcer. Por ello, hoy reiteramos nuestro argumento en el sentido de que aquí la prioridad la constituyen los atletas.
Y si bien el tema de los problemas en el CON ya cansa, también es cierto que en nuestro país nunca se ha definido una verdadera política deportiva. Nos hemos limitado, como sociedad y como Gobierno, a diseñar unos Juegos Deportivos Nacionales destinados a promover figuras infantiles y juveniles sobre quienes luego no hay ningún seguimiento.
Las federaciones y asociaciones normalmente no tienen presupuestos adecuados para cubrir los costos de formación de esos atletas, por lo que no llegan a desarrollar sus habilidades. Quizá en el caso del fútbol, donde hay algunos equipos fuertes y la Federación tienen ciertos recursos, la situación es diferente. Pero de allí en más, la tónica es la misma que hemos citado.
No por nada cada vez son peores los resultados que obtienen las delegaciones nacionales en las competencias a nivel internacional. Pero, pese a esos fracasos reiterativos, nadie pone las barbas en remojo, y seguimos de mal en peor.
Es urgente un cambio de actitud. Las poses no nos van a llevar a ninguna parte. Tanto los dirigentes del Consejo Nacional de Deportes como los del Comité Olímpico Nacional deben entenderlo de una vez por todas, de manera que asuman su responsabilidad histórica. De lo contrario, unos y otros deben dejar sus puestos para darle paso a gente con una visión diferente, en pro del deporte y de los deportistas de este país.
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