Editorial
Municipalidades de juguete
El tema es recurrente. Habrá que seguir llamando la atención sobre él hasta que los políticos se lo tomen en serio y promuevan los cambios pertinentes.
La democracia formal se ha quedado solo en el papel en muchos campos, pues se les ha vendido a los costarricenses la idea de que con tener derecho a elegir a unos cuantos funcionarios públicos a veces de manera indirecta está todo hecho. Se ha defendido históricamente el principio de que esa posibilidad de ir a las urnas llena las opciones de participación propias de cualquier sistema democrático.
Pero no se tiene en cuenta que lo fundamental en la democracia deben ser los seres humanos. Por tanto, cada vez se hace menos en función de ellos.
Las municipalidades se levantan justamente en ese contexto y, por eso, pese a ser los entes de Gobierno más cercanos a las comunidades, en su mayoría no tienen capacidad para atender los servicios más elementales.
La recolección de la basura y el arreglo de las calles en el perímetro de cada cantón se han vuelto tareas monstruosas para unas entidades que ser quedan cortas hasta en lo mínimo. Esto ocurre mientras, en algunos casos, muchos políticos han hecho fortunas con el manejo de la gestión de gobierno local.
Es el caso de la Municipalidad de Limón que, además, ha servido a muchos para comprar poder, incluso distribuyendo representaciones en diversos partidos políticos para asegurarse la vigencia de una imagen pública, aunque sea maltrecha.
Consecuencia de eso, la comuna caribeña ni siquiera ha alcanzado a plantearse una solución al problema de la recolección de basura. Pese a que el asunto ha estado en el tapete desde hace muchos años casi desde siempre, a estas alturas no hay un relleno sanitario en la zona para depositar la basura que allí se genera a diario.
Durante mucho tiempo se utilizó un simple basurero que no reunía las condiciones sanitarias. Una vez que las autoridades del Ministerio de Salud se atrevieron, por fin, a clausurarlo, se dio el comienzo del mayor desastre. Ya los políticos locales no alcanzaron a idear una salida. Los proyectos no aparecieron y el interés no alcanzó a vencer a la desidia.
Como si eso fuera poco, ahora ni siquiera se tiene el equipo necesario para recoger la basura. Entonces persiste en las calles de la ciudad portuaria, como reafirmación muda, sí, pero no inolora de esa incapacidad que ha caracterizado a la Municipalidad.
Pese a que esto incide directamente en los casos de dengue en la zona, así como la proliferación de otros problemas colaterales, no parece haber conciencia de la situación. Los aprendices de políticos que han pasado por la comuna siguen haciendo su mayor esfuerzo para que Limón siga apareciendo a la cabeza entre los lugares que generan más noticias negativas en el país.
Eso sea dicho al margen de la cuestión de la inseguridad y la delincuencia, que ya hacen que el cantón aparezca todos los días en las páginas de sucesos.
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