515,72
519,73



San José, Costa Rica, Miércoles 3 de enero de 2007, 00:59:00.

Editorial

El nuevo año

Hemos llegado a 2007. Es un año de grandes retos para nuestro país. El principal de ellos no será, como muchos creen, la discusión del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos en la Asamblea Legislativa, ni la agenda de implementación que debe acompañar a ese acuerdo.

Más bien, el reto a vencer es el volver a encontrar objetivos comunes como país, después de las enormes divisiones que se han generado alrededor de ese TLC.

Y es que pareciera que para algunos, este tema se convirtió en asunto de vida o muerte, al grado de que ha proferido las manifestaciones más extrañas que se han podido escuchar.

La lucha de poder que se ha desatado alrededor del tema ha llevado por momentos al país cerca del abismo y hasta da la impresión de que se han contrapuesto intereses de tal manera que, al final, se trata de ganar o ganar, independientemente de lo que suceda en el camino.

Aquí mismo en LA PRENSA LIBRE, y desde hace varios meses, uno de nuestros columnistas -Heriberto Valverde- destacaba que, a fin de cuentas, el mayor daño que podría causar al país el TLC con Estados
Unidos ya estaba hecho. Y era precisamente el haber dividido a los costarricenses.

La discusión en torno al TLC no ha terminado.

Falta la etapa culminante. Pero, desde ya, el reto de políticos, dirigentes sindicales, profesionales,
trabajadores y, en fin, de todos, es superar esa triste
realidad.

A partir de ese momento, el país estará listo para seguir adelante. Entonces habrá que ocuparse de otras cuestiones, como las cifras económicas, los niveles de producción, las mejoras en la calidad de la educación, o las necesidades en infraestructura o equipamiento en salud.

Nada de ello será importante si el caos nos
envuelve. Si retrocedemos con respecto a nuestros propios logros como Nación, nada tendrá sentido.

Por eso es fundamental recuperar la tolerancia. Y en ese contexto debemos entender que no se trata de imponer los criterios de la minoría ni de rechazar el que se haga lo que dicte la mayoría. Si hacemos eso,
entonces estaremos renunciando a los principios
democráticos, que son ciertamente los mismos que nos permiten expresar libremente nuestras posiciones en los diferentes temas.

El año 2007 es un buen año para que todos los sectores nos sometamos a evaluación. Pero debe ser una evaluación destinada a corregir los que nos toca. Porque si se limita el proceso a buscar los errores de los otros, todo habrá sido una pérdida de tiempo.

Cada parte debe asumir su responsabilidad en sacar adelante al país. Y para ello, debe entender, también, que no puede restarle ni agregarle responsabilidades a otras partes.

Sinceramente, esperamos que haya una reacción. Y en especial, nos parece que debe venir de los sectores que han reaccionado con mayor grado de radicalización en el planteamiento de sus ideas y sus posiciones. Si no se avanza en esa línea, será muy difícil generar acercamientos. Y si no se dan esos acercamientos, no habrá ninguna posibilidad de ver la luz al final del túnel. Entonces, todos los objetivos que se defienden desde las diferentes posiciones, dejarán de tener sentido porque ya no habrá país que defender.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
DIARIO EXTRALA PRENSA LIBRECANAL 42RADIO AMERICA