Fundada en los tiempos cuando no se invertían 20 millones de dólares en hoteles guanacastecos, como en Playa Conchal.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Se les da la mano
y cogen el codo
No hay que pensar mucho para saber
que este aforismo, se le aplica a ciertos
individuos que por naturalieza son faltos de ética y por lo tanto, son los abusadores
consuetudinarios en la función pública.
Imaginemos a uno de estos tipos que en
su vida han visto un millón reunido,
y ahora lo ve correr por miles de
millones. ¿Qué va a pasar con este
bastardo de poca monta? Imagínelo usted mi amigo. Por eso las pérdidas en la
función pública son tan frecuentes y para colmo por lo general cuando los
descubren, después de años en el debido proceso, al salir condenados hacen un
arreglo devolviendo una parte de lo
sustraído y no van a la cárcel.
¡Así hasta yo! Como decía doña Mimí...
¿Non e vero?
El burro grande
aunque no ande
Este dicho tan campesino, tiene sentido
sólo entre ellos que saben que para batallar
en caminos llenos de barro, el burro se
hunde irremesiblemente y no lo vuelven a
ver. Es así, que el burro grandote, sale
airoso de estos cangilones y pegaderos
como los hay, para sufrir lo indecible
para sus dueños. Así nació este dicho que como metáfora, vemos a tanto burro
descomunal sirviendo en las esferas del
Gobierno. ¿Non e vero?
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