Fundada en los tiempos cuando no se producían 22 asaltos diarios, la mayoría perpretados con armas de fuego.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
De los apodos
El pueblo costarricense tiene una
fisga formidable para reabautizar a
a ciertas gentes.
No cualesquiera gentes. ¡No¡
Esta tiene que tener cierta
particularidad que le logre acomodar
el apodo sin lugar a dudas, y lo logran
excelentemente.
Cierta familia muy connotada y
perteneciente a un partido político
muy relevante, se vio mezclada en una
campaña en la que los contrarios
acusaban a ese partido de
“CHORICEROS”
En ese entonces la contestación de
los encargados de la campaña
contraria optaron por seguirle el juego a los difamadores con esa campaña de
desprestigio, usando la propaganda
de ¡“CHORICEROS Y QUé”!
repartiendo entre sus partidarios sartas de choricillos para colgarse en el cuello.
¡Pues bien! cierta familia muy
rancia partidaria de los que exhibían aquellos choricillos propagandísticos,
los rebautizaron como los
“SALCHICHONES”. Y hasta el día de hoy, esa familia ostenta con orgullo
tan sabroso alimento.
¿Non e vero?
|