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De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Duerma yo caliente porta’mí la gente
Este refrán es el más ilustrativo para
señalar a aquellos que se dicen de hueso
colorado y que militan en los partidos
tradicionales. Y digo ilustrativos,
aún sabiendo que a esta gente sus chavetas
están amelladas
Y es necesario recordarles que no se
aflijan por lo que les voy a decir, porque
se trata de historia todavía muy fresca.
Recordemos como en los tiempos del
Brujo del Irazú, León Cortés, Octavio
Beche entre otros con el mismo vicio que
desterró Figueres los votos compraban
a este pueblo, los oficialistas: con una
cobija, una camisa o una botella de guaro
de la Fábrica.
Además de paseos a ver las ovaciones del
candidato oficial en el tren de Puntarenas
o Limón con bocadillos bien servidos y
y paladeados. Eran otros tiempos me dirán
y todo evoluciona, claro, el doctor repartía
muestras médicas y en toda casa donde fue
con sus servicios médicos GRATIS, llegó
tan a tiempo, que nunca he oído a nadie decir
otra cosa que no fuera que el doctorcito le
salvó de la muerte a papá o a mamá, es decir
hacía “milagros”...
Avanzadas las campañas, cambiaron mucho,
mas cuando apareció la televisión, entonces
se encarecieron bastante y las campañas se
convirtieron en un negocio multimillonario en donde el candidato aun perdiendo las
elecciones, sale millonario.
Por esta misma razón la compra de votos
se fue muy arriba y nuestro pueblo maleado
por los politiqueros querían más, y así nació
el Bono de la Vivienda adornado en el talón
con el sello de la esperanza.
¿Y el refrán me lo recordarán ustedes?
¡Nada! El refrán es de los políticos.
Más claro ni el amanecer.
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