Fundada en los tiempos cuando ningún Presidente de la República donaba el total de su salario y otros ingresos a entidades de bien social.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Cómpreme machillo
Si se hubiera de repetir la película de
Arturo de Córdoba: “Por el amor
de Dios” o algo parecido, habría que
revisarla en toda su concepción, por el
avance en materia de pedigueñería que
se ha modernizado al ritmo de las
ténicas de la computación.
¡Cómpreme machillo!, es el grito
deseperado del hambre, disfrazado
como microempresa, después de haber aprendido que la empresa privada
produce libertad.
Aquí con mucho descaro el chiquillo
que apenas alza tres cuartas del suelo,
ofrece una flor, unos chicles, una rifa
prohibida, o se deja llevar por el
pedarasta compulsivo para iniciarse
en el productivo mundo de las
aberraciones sexuales, iniciando
también así, su carrera sin relevos de “chapulín”.
No permitamos que esa caja de chicles,
se convierta en sus manos en una
A K47, un simple puñal o un celular.
Ayudemos a prevenir este flagelo
creando una sociedad más justa.
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