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San José, Costa Rica, Jueves 1º de febrero de 2007, 09:48:22.

Editorial

La meta de inflación

El Banco Central presentó al país su Programa Monetario para este 2007. Y aunque muchas cosas llaman la atención, mucho puede girar alrededor de la proyección de un 8 por ciento de inflación para el año.

En primer lugar, porque en Costa Rica casi se ha hecho tradición tener una tasa inflacionaria de dos dígitos. Cuando decimos esto, estamos conscientes de que en 2006 la cifra reportada oficialmente por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), estuvo poco más de medio punto por debajo de 10.

Pero, en otros años, nos hemos movido allí cerca, sin llegar a consolidar la situación. De hecho, cuando más cerca de 10 se ha llegado, al año siguiente suele pasar que damos un salto brusco a 13, 14 ó 15 puntos, cuando no más.

Por eso llama poderosamente la atención la estimación del Central. Esto se suma al hecho de que se haya decidido por parte de la Junta Directiva de esa entidad, esta misma semana, prácticamente eliminar las mini devaluaciones. Estas, aunque bajo otro esquema, lograron vencer en una primera instancia al nuevo sistema de bandas. Pero ahora, ya no se darán.

Dado este segundo elemento, es claro que se abre un espacio para lograr un mejor manejo de la inflación. Pero no es lo único que cuenta en ello. De hecho, hemos observado cómo los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) han estado tomando medidas tendientes a reducir la oferta de crudo en el mercado internacional, buscando ejercer presión de manera que los precios no alcancen sus niveles históricos tradicionales.

Si después de este primer intento se da una nueva escalada de precios, sobre todo porque nunca termina de ser claro el panorama en el Medio Oriente, la verdad es que las autoridades económicas necesitarían mucho más que un milagro para cumplir la meta de inflación.

El país necesita de esa recuperación que supone, por lo pronto, una inflación del 8 por ciento. Eso supondría una mayor estabilidad en los precios de los insumos, los bienes y los servicios. Y es justo lo que requiere el sector productivo para planificar las acciones a mediano y largo plazo.

Pero pareciera que pese a los avances que señalan las autoridades económicas, faltan acciones específicas para consolidar la situación. Allí es donde surgen más dudas. Por ejemplo, el Gobierno sigue ejerciendo aún una fuerte presión sobre las tasas de interés, que no alcanzarían niveles razonables mientras el déficit fiscal siga siendo tan amplio.

Decir eso, sin embargo, no implica una aceptación de que se establezcan impuestos a granel. Más bien, se deberían replantear algunos esquemas de gasto para lograr una mayor eficiencia en el uso de los recursos y solo después de esto, volver sobre el tema de más impuestos.

El otro signo de interrogación que queda aquí es el que se genera cuando en el Plan Nacional de Desarrollo, el Ministerio de Planificación y Política se basa en un crecimiento de 6 por ciento anual, y el Central estima para este 2007 un 5 por ciento. Sin embargo, el tiempo dirá.


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