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San José, Costa Rica, Martes 6 de febrero de 2007, 09:08:08.

Editorial

Retos de la pobreza

Los máximos responsables del Fondo Monetario Internacional, que visitaron el país la semana pasada para un seminario conjunto con el Ministerio de Comercio Exterior, dejaron sobre el tapete algunos temas fundamentales, que todos los sectores de la sociedad deberían analizar.

El más importante, por supuesto, el reconocimiento tácito de que se requieren cambios conceptuales para encarar los principales retos que el mundo moderno plantea.

Desde nuestro punto de vista, una de las primeras tareas en ese terreno es la aceptación de que los temas económicos, pese a la trascendencia que pueden tener, no deben constituirse nunca en fines en sí mismos. En otras palabras, es necesario rescatar aquella vieja premisa de que el ser humano debe ser el centro de toda política económica.

Y pasa, al mismo tiempo, por dejar de darle tanto peso a los economistas en la definición de esa política, toda vez que es claro que han fracasado en la tarea.

La pobreza sigue golpeando a sectores importantes de la población. En el caso costarricense, por ejemplo, nos ha costado bajar de un 20 por ciento de familias. Esto es grave porque supone que como sociedad, no hemos tenido la capacidad para sacar de la pobreza, al menos, a una quinta parte de la población.

Si se piensa que en el pasado se han aplicado programas de ajuste estructural destinados, supuestamente, a mejorar la situación económica del país a partir de mejores condiciones para el sector productivo a fin de que pueda generar empleo, se tiene que admitir que el avance ha sido casi nulo.

Y, si se piensa que el incremento en la producción debió reflejarse en una mejora de la condición de vida de la población, indudablemente las cifras confirman que no ha sido así para un grupo grande de costarricenses.

Entonces, algo falla en el esquema. Es eso que hace difícil encontrar alternativas para sectores de la población que no tienen instrucción, que por ende no alcanzan a insertarse en el mercado laboral en condiciones apropiadas, y que finalmente no logran atender ni siquiera sus principales necesidades.

En esto hay que tener cuidado con los promedios. Porque cuando se ven las cifras globales del país, los números suelen ser muy alentadores. Y esto gusta a los analistas, especialmente si vienen del sector económico. Pero al comenzar a vincular esas cifras con rostros de personas de carne y hueso, comienzan a surgir muchas interrogantes en torno a lo que se ha logrado en Costa Rica.

Allí está ciertamente el gran reto que plantea la pobreza: el de cómo revertirla de manera sólida. Y allí las instituciones sociales se han quedado cortas.

Suele ocurrir que se diseñan acciones para grupos específicos, más que políticas generales, y esto conduce a que algunos puedan modificar su situación. Pero, indudablemente, cuando las respuestas no llegan a todos por igual, es sinónimo de que algo no se ha hecho bien.

Todo sea dicho entendiendo que hasta en las sociedades desarrolladas hay pobres, pero entendiendo también que ningún ser humano merece esa suerte.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
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