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San José, Costa Rica, Sábado 10 de febrero de 2007, 12:13:31.

• Asesor del BID

Advierten carácter psicológico en argumentos contra reforma estatal

• Costa Rica es un lento reformador, critica.

Carolina Acuña Durán
cacuna@prensalibre.co.cr

El consultor de Deloitte & Touche, Jorge Guardia, afirma que para hacer una reforma primero que nada es necesario escoger y defender un buen paradigma económico.
En general, los argumentos para oponerse a las reformas estatales no están siempre basados en hechos concretos que denoten algún perjuicio de las medidas tomadas, sino que contienen un alto componente psicológico, explicó el consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Eduardo Lora.

Entre las razones que Lora explica, apunta al porqué los latinoamericanos rechazan las reformas, sean de carácter fiscal o de privatización, entre otras; está el temor arriesgarse. En una presentación realizada en el marco de un seminario de la Academia de Centroamérica, Lora detalló que usualmente los latinoamericanos, incluyendo los ticos, piensan que hay que jugar seguro a menos que haya crisis, eso significa que no les gusta arriesgarse a impulsar reformas, a menos que estén pasando por un apuro.

Este ejemplo de Lora se podría perfectamente aplicar a la afirmación que ya han realizado varios economistas, entre ellos el Ministro de Hacienda, sobre el temor que tienen a que debido a la mejora de los indicadores fiscales la opinión pública crea que no es necesario aprobar los proyectos de impuestos que están en la Asamblea Legislativa.

Como segunda tendencia, el consultor del BID dice que para la región “más vale malo por conocido que bueno por conocer”, ya que en un contexto de elegir entre un salario estable en una empresa pública donde no hay mucho movimiento y probablemente cumpla los años de ley para pensionarse, a una empresa donde ganará un mejor salario pero que por ser privada puede que le vaya bien o mal y su salario sí podría bajar en momentos de crisis; lo más probable es que se prefiera la opción segura, aunque menos rentable.

Por otro lado, mencionó que otros de los componentes psicológicos que predisponen a la gente a las reformas es que si algo sale mal en dicho proceso -no importa si la razón es exógena como aumento del petróleo o un desastre natural- quienes adversaron la reforman van a decir: “ven, se lo dije”, mientras que si la reforma es exitosa en sus resultados puede ser usada para interés propio de algún grupo político, para achacarse la mejora a ellos y no a la reforma en sí.

Reformas hasta 2005

Según la presentación de Lora, actualmente las reformas están estancadas. Afirmó que desde 1985 a la actualidad las impulsadas en la región fueron buenas para el
crecimiento, sus efectos sociales fueron positivos, pero no fueron buenas para los políticos. Para justificar las dos primeras afirmaciones se basó en estudios sobre el incremento de crecimiento, empleo y salarios, entre otros, que según él no dan fe de que las cosas hayan empeorado con la implementación de privatizaciones y apertura, y por el contrario sí se encontró en algunos casos indicadores positivos.

Lora detalla que tampoco se puede medir el efecto real que hubiera tenido una reforma integral, porque los cambios no se implementaron en su totalidad en ningún país.

El asociado de la Academia de Centroamérica, Thelmo Vargas, detalló varias de las reformas impulsadas por el Gobierno y dijo que con ellas “no hemos tenido el crecimiento exuberante que se creía”, aunque también detalló que se debió mucho a la forma incorrecta de implementar cambios que no estaban focalizados.

Menos cambios

Costa Rica es una de los países que menos ha reformado, detalla el consultor del BID, quien exalta que hay espacio y potencial para crear reformas en el tema del sector financiero. Recuerda que Costa Rica es uno de los países donde la banca estatal tiene mayor protección y en el campo de las “privatizaciones ni se diga”, donde además de recordar la cantidad de empresas estatales que hay, dijo que uno de los servicios que mejoraría mucho con ese esquema son las telecomunicaciones.

Por su parte, Vargas detalló que Costa Rica se ha reformado lento y que no se logró la reforma fiscal, no hubo focalización del gasto público y el régimen no tiene pleno control de la corrupción.

Lora apuntó que en la parte tributaria hay enormes posibilidades de transformación, pero reprochó que en Costa Rica “quieren seguridad social y servicios de país rico, recaudando como país pobre”. Y ahí enumeró la enorme lista de exenciones fiscales existentes y además sugirió que “Costa Rica debería pensar muy seriamente que gran parte del éxito chileno fue lograr un pacto fiscal incluyente”.

Nuevas reformas

Reconociendo que desde que organismos como el BID, el Banco Mundial y otros han venido exigiendo el cumplimiento de medidas, desde hace tiempo se notan “síntomas de fatiga de reformas que son evidentes en América Latina”. En los líderes de opinión hay un ambiente de escepticismo y esta fatiga también ha afectado la visión de los organismos internacionales, que ya no están tan enfocados en el Consenso de Washington, que daba una receta igual para la solución de los problemas de todos los países.

Ahora los organismos internacionales buscan agendas más específicas para cada nación “ya no creemos que haya una receta universal”, dijo Lora.

Entre las cosas que se pueden hacer para concretar los cambios necesarios en la economía nacional está educar e informar desde la adolescencia a las personas sobre nociones básicas de economía, concentrarse en las reformas clave y consolidar la base institucional de las reformas, aconsejó el consultor del BID.

¿Cómo hacerlo?

Jorge Guardia, ex presidente del Banco Central que fue comentarista del seminario, añade que para hacer una reforma, primero que nada, es necesario escoger y defender un buen paradigma económico, el cual debe ser preservar y mejorar la economía de mercado y orientar las reformas en esa dirección.

Para el ahora consultor de la firma Deloitte & Touche, “la política económica debe orientarse a cuatro objetivos básicos: crecimiento, estabilidad, combate a la pobreza y una aceptable distribución del ingreso. Los objetivos deben ser congruentes y concordantes entre sí”.

En cuanto al primer objetivo, las reformas económicas deben orientarse a buscar la mayor eficiencia productiva para incrementar la riqueza.

Para la estabilidad se requiere reducir inflación internacional, un esquema de metas de inflación, independencia total del Banco Central y los demás entes reguladores, el traslado de pérdidas del BCCR al Estado y reformas legales para evitar recurrencia de pérdidas. Además, un régimen cambiario de flotación limpia, una reforma financiera y la reducción de deuda pública.

El objetivo de redistribución requiere acción del Estado en el tema de impuestos, con una reforma tributaria, gastos focalizados y universales, con eficiencia y rendición de cuentas, control y regulación.

Los impuestos deben ser lo más neutros posible en la asignación de los factores.

La equidad debe buscarse fundamentalmente por la vía del gasto, ya que es un error poner lo social como eje de las políticas, a contrapelo de la teoría económica fundamental.

Entre los comentarios de Guardia destaca que la política económica se debe complementar con reformas sociales, pero las reformas sociales deben ser compatibles con las económicas, ya que, de lo contrario, se puede llegar a sacrificar la fuente de prosperidad y para todo lo anterior se requiere redefinir el papel del Estado.


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