Editorial
Evaluación de conductores
La idea que estudia el Colegio de Psicólogos tendiente a que en el país se introduzca un examen psicológico a los aspirantes a obtener la licencia nos parece muy sana.
La iniciativa parte de un cuestionamiento que aquí en LA PRENSA LIBRE nos hemos hecho insistentemente: ¿será cierto que todos los incidentes de carretera en que mueren personas son accidentes? Nosotros hemos venido diciendo que no, porque los accidentes son aquellos eventos que escapan al control de los seres humanos.
Pero, al hablar de control, debemos estar claros en que no se trata, como suelen plantearlo algunos, de si se pudo o no tomar la curva, o si se pudo o no frenar. La mayoría de las veces en que ocurren incidentes de carretera con víctimas mortales, si se analiza, se observa que el exceso de velocidad, el mal estado de los vehículos o la conducción temeraria suelen ser factores que están en medio de esos eventos.
Desde esa perspectiva, casi nunca se puede hablar a ciencia cierta de accidentes, porque ocurren por la irresponsabilidad de uno o de varios conductores.
Es curioso, porque muchos de esos conductores se pondrían muy nerviosos con el solo hecho de pensar en tener una pistola o un puñal en sus manos. Pero no les tiembla el pulso para utilizar sus vehículos como armas mortales, poniendo en riesgo sus propias vidas, las de sus acompañantes o las de otras personas que utilizan las carreteras nacionales.
Ese es el tema de fondo aquí. Por ello es importante la propuesta de los psicólogos. Si tanta gente está perdiendo la vida en las carreteras, asesinada por personas que ni siquiera se sienten atraídas por los revólveres, algo está pasando. Porque entenderíamos que sienten animadversión por las armas tradicionales, pero no se inmutan frente a nuevas formas de matar.
Tal vez algunos dirán que es que no lo hacen de manera consciente. Pero ese no es el punto. Por lo menos no lo parece cuando un día sí y otro también, se presentan las mismas situaciones en las carreteras. Para justificar la situación, tendríamos que pensar que muchos conductores tienen algún tipo de
deficiencia en el uso de sus facultades, que no les permite entender la realidad. Si es así, se requiere la evaluación. Por otro lado, si estamos frente a un simple irrespeto por la vida, también se requiere la evaluación.
Estamos conscientes de que por allí aparecerán aquellos defensores de la libertad a ultranza que
estarán dispuestos a recurrir a cuanto vericueto legal puedan encontrar a fin de evitar la regla de marras. Alegarán que se coarta la libertad de quienes aspiran a una licencia de conducir. Pero mantendrán silencio cuando se les pregunte por las víctimas inocentes de tanto irresponsable que toma el volante en las carreteras nacionales.
Ahora que los diputados aseguran estar tan preocupados por el número de víctimas mortales en las carreteras, valdría la pena que se pronuncien sobre esta iniciativa.
Por supuesto, está claro que las pruebas no son infalibles. Lo hemos visto con las que se practican a quienes portan armas. Pero, indudablemente, son un buen filtro.
|